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26 de Marzo / San Cástulo, Mártir

Durante el reinado de Diocleciano, el Papa San Cayo estuvo grandemente preocupado por la seguridad de los cristianos en Roma. 

Cástulo, un celoso cristiano que era camarero del emperador, se ofreció; a arreglar todo lo necesario para que se tuvieran servicios religiosos en el mismo palacio del emperador, ya que este lugar no se prestaba para investigación alguna; y aún más, Cástulo albergó; a los cristianos en su propia casa, adjunta al palacio y les procuró; un lugar para sus reuniones. No contento con servir así; a la Iglesia, él y su amigo Tiburcio recorrieron Roma convirtiendo hombres y mujeres al cristianismo y llevándoles ante el Papa para que fueran bautizados. Posteriormente fue traicionado por un apóstata cristiano llamado Torcuato. Llevado ante Fabiano, prefecto de la ciudad, fue cruelmente atormentado y después arrojado a un foso cubierto con arena.

Fuente: ACI Prensa

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

San Cástulo, Mártir

No os extrañe que los malos siempre acaben matando a los buenos, porque no usan de la regla de la vida: “vive y deja vivir”. No, los malos persiguen a los buenos; y más, los malos que han estado a punto de ser buenos, esos… uuuyyyy, esos son los peores enemigos del hombre, los que sabiendo lo que Dios quiere de ellos, no lo hacen y saben de quienes lo hacen, porque no contentos de su vida, ¡qué van a estar contentos de su maldad!, envidian la vida de los que obran con la bondad, en que Dios los perfecciona por su unión física y espiritual en la Santa Comunión; cuando Dios se une a ti y te llena de lo que es: Cuerpo y Alma, Dios y hombre, y es Cristo que, viviendo en ti, obra contigo en todo lo bueno que haces o dices; y cuando te atacan a ti, ¡santo!, atacan a Cristo.

Cuando atormentaron a San Cástulo, mártir, estaban atormentando a Cristo; y es eso lo que querían hacer: ¡dañar al que te da la fe, que es la que te hace tan distinto a él!

Los malos van a sufrir mucho en el Infierno, y no será un día o dos: serán billones y billones de años; será eternamente, para siempre jamás.

Apártate de poder ser sentenciado a una muerte eterna en el Infierno. ¡Confiesa tus pecados! ¡Reacciona! Es para siempre el sufrimiento. ¡Reacciona! Y deja que Dios Hijo te haga bueno, como lo ha hecho con tantos santos. Él puede; Dios puede hacerte santo, sólo hace falta que, queriendo, te bautices y te unas a Cristo, en y por la Comunión, y vivas siempre con el Maestro; Él, Dios, te enseña a ser mejor cada día, aprende. ¡Sé santo! ¡Sé santa! Amén.

P. Jesús

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