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Pureza

38 Carta / A ti, que quieres ser puro-a

Domingo, 6 de marzo de 2.011

A ti, que quieres ser puro-a:

¡Qué alegría!, veo con agrado que has venido a la cita, ¡un abrazo en el mismo Amor de Cristo!

Vayamos de pleno al tema de hoy: la pureza, la virtud de la pureza.

Hay puros porque son eunucos, pero os voy a hablar de la pureza para los hombres muy hombres y las mujeres muy mujeres, para los que, como Cristo Jesús, Dios, son verdaderos hombres, personas, como María, pero claro, no os voy a hacer una “mala jugada”, porque, no porque no queráis, pero vosotros, tú, no estás a la misma altura de Ellos, que siendo verdaderas personas, como tendrían que ser todos, sólo Ellos nacieron llenos de Gracia; así que nos encomendamos a Ellos y os remito a San José, ¡hombre puro y casto!; también os remito a Lázaro y a sus hermanas María y Marta; estos sí que son ejemplos que podéis decir que están a vuestra altura.

Hablaremos claro.

Empiezo.

…Pero antes, quiero decirte que la virtud de la pureza va unida a la de la alegría, así, que todos los tristes que encontréis por ahí, si son sanos y no están muy mal de dinero y afectos, pues, muy seguro debes rezar por ellos porque deben tener un montón de tentaciones contra la pureza. Así, que os empiezo por el final, en deciros que ¡hay que ser alegres!, y seguiré diciendo que, para ser alegres, se necesita de limpieza espiritual y FISICA, y de la belleza de la naturaleza; así que, a vestirte bien, a estar limpio por fuera y por dentro, y, de vez en cuando, haz alguna excursión o pasea por la maravillosa naturaleza, aunque sea de un parque. ¡Un buen lugar para encontrar pareja!, ¡gente sana la que le gusta la naturaleza!; se ríen a gusto y con gusto, los que disfrutan del aire puro, porque muchos, por el aire viciado, por la contaminación, les influye en sus deseos.

Pasemos a los deseos.

Vamos a ver, ante todo y sobre todo, hablaremos claro tú y yo, porque ser católico, ser cristiano, no es vivir en otro planeta que no sea la Tierra, ¡al contrarío!, los católicos sabemos muy bien, que es aquí en la tierra, donde vivimos; la tierra que Dios sustituyó al Paraíso, la tierra que precede al Cielo que nos espera a todos, y que es conseguible, es decir, la santidad está hecha para ti, a tu medida, ¡seguro! Dios, Jesús, fue y es hombre verdadero, así que, como Él, hablaremos claro:

Es normal y natural que el cuerpo sienta deseos sexuales, que realmente en sí mismos no son impuros; por ejemplo, si uno ya está casado y tiene estos deseos con su esposa, aunque esta estuviere enferma, lejos, o hubiera muerto. Con esto vemos que, la tal llamada impureza, realmente es impureza cuando no se usa del sexo correctamente, que lo correcto es compartirlo y disfrutarlo con el cónyuge; lo demás, no es correcto, no es moral, no es bueno, es impuro, porque uno-a se une a lo que no es para siempre, como es el santo matrimonio; pero claro, no es tan fácil llegar a casarse, no es tan fácil encontrar la persona que te hará realmente feliz, con una vida plena de alegría, o no es el momento aún porque, o eres demasiado joven, o no hay los medios necesarios para contraer matrimonio.

Desde luego, que Dios y la oración ayudan siempre.

Desde luego que es NORMALISIMO que tengas deseos de practicar sexo, y  no voy a llamarlos deseos impuros, porque de por si no lo son, sino que es la clara reafirmación del cuerpo, de que eres NORMAL Y SANO, vaya, ¡que eres de la especie humana!; y por eso, no quiero que empieces a machacarte la mente, ni que me vayas a practicar sexo libre, sea contigo mismo o con quien sea, aunque sea la persona que ames, pero que no estéis aún casados.

Vamos a repasar lo dicho, porque quiero que quede, BIEN CLARO, que es normal que tengas ganas sexuales, porque eres una persona normal. Así que, ACEPTA QUE ERES NORMAL, porque ¡eres normal!

Y lo vamos a dejar aquí por hoy, porque realmente quiero que te quede la idea de que eres NORMAL, y que Dios quiere que lo seas.

Bueno…, seguiré, jajajajajaja…

Demasiadas protestas me han venido al corazón, al querer dejar el tema. Pero, de verdad, que es muy importante que sepas que eres normal, por sentir, por pensar, por desear. Da gracias a Dios por serlo y no te se me hagas “mártir” de tu cuerpo; acéptalo, acepta que eres normal.

Ahora voy a hablar de los hombres y de las mujeres.

No sois iguales en género, pero sí en materia humana, y desde luego igualísimos en dignidad.

Pero…

Pero el instinto sexual cambia de unos a otros. La mujer quiere ser amada, y el hombre quiere amar.

(Aquí, ya veo un montón de críticos, criticándome. Pero yo os diré por qué es así, y ellos no podrán decir nada en contra sin mentir).

La mujer, que no ha sido manipulada hormonalmente, y aunque la mente la tenga engañada por ideas contrarias a la realidad, ella sabe que quiere ser amada, que quiere ser de alguien bueno que la ame, y por amor la cuide. Y puede ser incluso profesional, y una gran profesional, pero la mujer sana quiere esto en su vida personal, quiere ser amada, cuidada, ¡que estén pendientes de ella!; está preparada para ser la reina de un hogar.

El hombre quiere dominar el mundo entero, quiere ser el mejor de los mejores, sin tener que hacer daño a ningún semejante, sólo porque es un hombre, porque decide arreglar las cosas del mundo, que cree que, sin su influencia, en algún tema en concreto, el mundo va perdido sin él. Y eso no es machismo, no es que no quiera que la mujer tanga cargos importantes en el mundo; si, desde siempre, el hombre le ha dado a la mujer que ama, SU CORAZÓN, y el cargo de mujer de su casa, de todo lo que él posee y guarda en su intimidad. El hombre normal, quiere y necesita prosperar en la vida, ser “alguien”; y alguno se despista de Dios y busca esta necesidad sin contar con la Divina Trinidad; por eso las cosas le van mal, porque no se une al Sumo Bien, pero esto es otro tema, para más adelante, hoy estamos con la pureza. ¿Puede un hombre ser puro? ¡Sí!, ¿Puede un hombre no tener malas tentaciones? ¡¡¡Nooo!!! Si es verdaderamente un hombre, tendrá deseos, ganas de…, malas tentaciones y malos pensamientos (si no tiene esposa); si la tiene, y estos pensamientos sexuales son con ella, no son malos pensamientos, sino BUENOS PENSAMIENTOS, porque Dios quiere la unión matrimonial por todo y con todo lo que es el amor en pareja legal; por eso y en eso, vemos que esa tendencia no es mala, porque, si tiene mujer, incluso es bueno y deseable que así sea; así que chico-a, ¡eres normal!; tranquilo-a, da gracias a Dios.

Vaya, como siempre, los temas se me van “por las ramas”, volvamos a la raíz, y la raíz de todos los males es la falta de sabiduría, de conocer la verdad, la realidad, y de “pasar” de Dios. El que no está unido a Dios, el que no ama a Dios sobre todas las cosas, sea hombre o mujer, le costará mucho ser puro, y tendrá deseos impuros CON QUIEN SEA, con tal de disfrutar de la imaginación y del cuerpo, y eso es lo malo, el no ser uno para una, y para siempre, en el amor del matrimonio responsable, con la responsabilidad de ser santos, de que esta ayuda mutua os lleve a la santidad, y no a comprar un carro, un coche nuevo, cada dos o tres años. 

Pero para tener pureza, para poder esperar a la persona con la que construir tu mundo, tu casa, tu hogar, con unos hijos para disfrutar del amor conyugal, que son el fruto, ¡el brillo del amor vivido y proclamado al mundo!, hay que saber que, mientras no tengas un cónyuge, no te es lícito pensar en el sexo. Así de claro, como no te es lícito ni bueno pensar en lo que harías de ser millonario, a menos que lo seas, ¡claro!; si lo eres, entonces piensa en hacer cosas buenas con este dinero: crear puestos de trabajo, dar de lo tuyo a los necesitados… Pero volvamos a que no hay que permitir a la mente, pensar tener lo que no tienes, porque Dios, Jesús, dijo, que si pedimos algo a Dios, pensando que ya Dios nos lo ha concedido… ¿recuerdas?; pero lo que Jesús quiere es que pienses en que Dios te lo ha concedido para que tengas fe en Dios; a Dios le interesa y quiere que tengas fe, que sepas que con Él, todo te es posible, incluso vivir la pureza.

Si a veces te excitas, por ser una persona normal, porque has tenido pensamientos sobre sexo, aunque te has resistido, pero el cuerpo ha sido rápido en asimilarlos y estás excitado, acéptalo, y que la naturaleza siga su curso. Muchos os vais a confesar de esto, pensando que es un pecado, y no lo es.

(Aquí, más críticas contra mí)…

¿Cómo va a ser pecado que tu cuerpo funcione? ¡No te preocupes por ello!, acéptalo y sigue con tu vida.

“Pero… (ya me parece que os oigo)… ¿cómo sé que no he aceptado los pensamientos sexuales, porque los he tenido en la mente, los he “visto”, los he meditado unos instantes?” No, no los has aceptado; los has tenido y, al tenerlos, es por lo que los has “visto”… ¿Has ido tú a buscarlos adrede? No, pero, o se te han venido a la mente, o es que sientes más que cariño por una determinada persona que podría ser tu cónyuge, o es que alguien, sea en foto o en presencia, te ha incitado (aun estando casado) y has sentido y has pensado y has vivido en tu cuerpo las sensaciones de excitación sexual que… Pues aún así, te digo que no has pecado. “Pero, es que estaba tan nervioso-a, que me he masturbado”. Sí, has pecado, vete a confesar y acepta que has pecado. Otra cosa es que te hubiera venido la eyaculación sin querer, como a veces ocurre en sueños; entonces no es pecado, pero hacer la acción de masturbarte, sí que es pecado; si no te masturbases, el cuerpo, o se hubiera aplacado, o él mismo hubiera eyaculado, y eso no es pecado. Deja que el cuerpo siga su curso y no le tengas miedo; si te excitas, porque eres sano, y llegas al orgasmo, pues, NO ES PECADO.

Sé que por primera vez te ha quedado claro.

Sí tú, hijo de Dios, que tanto te Ama en Dios Uno y Trino, hubieras tenido mala vida hasta no haber hallado a Dios, y, al hallarlo, te cuesta vivir la pureza y te masturbas, quiero que sepas que Dios tiene en cuenta tus costumbres y, como siempre, lo que quiere Dios es ser el dueño de tu corazón. Tienes que ir a confesarte, porque es pecado, pero la gravedad del mismo, sólo la sabe Dios. Y te confiesas, porque es pecado, para que Dios te perdone y te dé con su Gracia, que recibes en cada buena confesión, la gracia santificante: la que te hace santo, la que te haga puro, por su Amor, el Amor con que Dios te Ama. Cógetelo con humildad, paciencia y usa de…

Dúchate cada día por la noche; he dicho ducha y no baño.

Cámbiate de ropa a menudo, aunque sea ropa de trabajo; ¡ve limpio!, muy limpio, aunque fueras mecánico. Gasta dinero en ropa, para que cada día vayas limpio, aseado, y te veas bien. Si no te ves bien, si no estás bien, acabarás mal.

Cuando uno-a se ve bien, no mira tanto a los demás; sabe que está bien y está bien consigo mismo-a; y aunque tenga sobrepeso o esté demasiado delgado-a, se siente bien, porque la ropa ayuda a la perfección del alma.

(Eso tampoco lo habéis oído nunca, pero no tendré críticas por ello, jajajaja)

Sí, pongo “jajajaja”, y es que me río, y no escribo para eruditos, sino para ti, amado hijo, amada hija, en Cristo. Esto es una carta entre tú y yo, y nadie tiene porqué saber que no voy de sabio. Sigamos…

Aun me parece oírte decirme… “¿Pero cómo sé que no he consentido al mal pensamiento?” Ahora eres tú quien se ríe; vamos bien; ya te he dicho al principio de mi carta, que la pureza y la alegría van unidas.

Hay chicas, mujeres, que piensan, sobre todo antes de dormirse: “Oh Dios mío, cuando encontraré al hombre que me ama, que me coja en sus brazos y me quiera”. Porque la mujer es así, desea ser poseída; pero al pensar esto, luego se imagina en brazos de X (“¿será éste el hombre que Dios me tiene destinado?”), y uuuuuuyyyy… esa imaginación lleva a los malos pensamientos. Y no debes pensar así, sino pensar en Dios, en Jesús, en las obras de bondad que has hecho hoy, y en preparar las que harás mañana; y por lo demás, deja todo en manos de Dios. ¡No dejes que la imaginación te lleve al pecado!, eso es malo, y de ello debes confesarte. ¡Sí!, véte a confesar cuantas veces haga falta. Puedes decir: “he pecado contra el noveno mandamiento, y el primero”, que así ha sido.

Y, en cuanto a ti, que aún te estás preguntando si consentiste en tus pensamientos sobre el goce sexual, sobre los pensamientos contra la pureza. Veamos. Muy seguro has cedido, muy seguro has pecado, porque la conciencia te lleva a preguntártelo; pues acéptalo, acepta que has pecado; y te vas a confesar con paz, porque es muy débil la línea entre ser normal a ser impuro, porque, de no tener unos deseos tan a flor de piel, ¿quién quisiera traer hijos al mundo?. Dios, pensando en su plan de creación, de continuar la especie, de que cada alma tenga la oportunidad de vivir, y en la vida hallar su Amor, para ello permite esto, que tú tengas malas tentaciones, a las que caes cada dos por tres. Pues así es, y así has de aceptarlo e irte a confesar; cuando tengas cónyuge y esos deseos sean para él-ella, no pecarás. Y si piensas en ser sacerdote y te pasa esto, ¿estás seguro que Dios te llama?; a alguno le dicen que “lo que más le cuesta, es lo que Dios quiere”, y no, Dios es serio, no hace malas jugadas a las personas. ¡Dios es Amor y te Ama!; así que si tienes muchos deseos sexuales, debes pensar en contraer un SANTO matrimonio, aunque ames mucho a Dios y quieras darle toda tu vida: ¡dásela con el matrimonio canónico!, que es un sacramento como el sacerdocio, pero distinto, porque distintos son los carismas. Sé sincero y te evitarás muchas noches de lloros, y tendrás muchos días de alegría; lo que Dios te quiere es SANTO, ya lo sabes. Pero, cásate bien, con una mujer que no te haga perder la fe ni la Gracia; confía en Dios y piensa con la cabeza y el corazón; la belleza de una mujer está en su rostro, en su mirada, más que en su cuerpo; los ojos, la mirada, siempre, durante toda la vida, pueden seguir igual; el cuerpo no; la sonrisa también.

Cosas para hacer, para que no cedas a la mala tentación:

Tienes que saber que eres libre, y tu decidirás a quién dar tu sí para casarte, así que tú VAS A DECIDIR A QUIEN AMAR, y no tu cuerpo. Eso, por favor, también medita en ello y ténlo en cuenta.

Ya hemos dicho lo de ducharte cada noche, además de si tienes la costumbre de hacerlo por las mañanas, pero es por la noche cuando te encontrarás solo y tendrás añoranza de amar a alguien, y, de esto, a dar rienda suelta a la imaginación, pues, es fácil; ¡pónselo difícil!, y, si estás limpio, además de descansar más, la limpieza del cuerpo, unida a la oración de antes de dormir, harán que tus sueños sean más puros; y todo y así, es difícil no tener alguna vez sueños impuros, que no son pecado.

Tienes que buscar un trabajo que te guste, y mientras no lo halles, haz que tu trabajo, el actual, te agrade. Agradece tener este trabajo, aunque no te guste, pero que te permitirá llegar al que te agrada. ¡Disfruta trabajando!, y este disfrutar, te hará feliz, y no divagarás en otros disfrutes innecesarios e impuros.

La tentación la vas a tener, y es bueno que la tengas; eso quiere decir que estás SANO.

Para los que tienen la mala costumbre de la masturbación, deben hacer algo con las manos; ¿tienes alguna guitarra?, ¿un piano?, ¿algún instrumento?; ¿escribes tu diario?; mejor si lo escribes, sea en privado; nada de proclamar tu vida por Internet, debes tener tu privacidad, no caigas en la tentación de desear que otros sepan cosas tuyas, que no les van ni les vienen; ya te diré otro día por qué. Y siguiendo con los consejos: come alguna fruta, sí fruta, porque tiene hormonas saludables que hacen disfrutar al cuerpo; por eso se llama fruta, porque hace disfrutar de la vida. Canta canciones en voz alta, mejor religiosas, de paso haces méritos para tu santidad. Puedes intercalar las cosas que te digo para hacer, y añadir más. Pero estas son las básicas. No te voy a decir que reces o ayudes a los demás, porque sé que esto ya lo haces, pero hay momentos en tu día que vives, que estás en esos “momentos muertos”, y es cuando eres más tentado-a. Eso que te digo, también medítalo, quizás hay momentos determinados en tu horario diario, en que te es más frecuente la tentación; quizás porque una vez caíste en ella. O debes de cambiar de mobiliario, incluso de dormitorio o de casa, si en la que vives, viviste la promiscuidad, porque tu mente recuerda los momentos de pecado, y te une a ello por ellos, por los recuerdos. Te he dado muchas y buenas pistas, ¡venga, haz algo con ello!

Si has fornicado, hablaré de ello más adelante. La próxima semana seguiré con la pureza, porque aún necesitas consuelo, y quiero consolarte de este pecado, porque te pone triste, ¡y es normal que lo haga!, pero ya verás que te consolaré bien, tan bien, que empezarás a vivir la alegría, la alegría de vivir.

Ahora me despido de ti, ¡hasta la próxima semana!, y pasa a tus amistades esta carta de hoy, y que vengan a leerme la próxima semana.

… ¡Vaya por Dios!, Me he olvidado de ti, de ti que eres hombre y piensas tantas veces en tener una mujer para ti, ¡que sea tuya!, porque esta es la condición del hombre, dominar al mundo, poseer el mundo que Dios le ha dado. Eso quería decírtelo antes, cuando hablé de la mujer que sueña ser poseída, pero me he ido por las ramas…, y quiero, antes de terminar la carta, mi querido hijo, quiero que sepas que esto que sientes es normal, y que te han engañado, vives engañado, como la mujer, pero no es ser machista querer una mujer tuya para amarla y poseerla, y hacerla feliz, porque el hombre posee a la mujer, y la mujer es poseída por el hombre, porque son dos mitades de lo que es ser persona, y una se compenetra con la otra, y una es feliz con la otra, y una sueña con la otra, y una desea a la otra, es lo MAS HUMANO DEL MUNDO. Así, que desear a una mujer para ti, no es pecado que lo quieras; lo que es pecado, es que quieras a la mujer de otro, o  a alguna que no puede ser para ti, sea consagrada, o de tu misma familia, pero que desees a una mujer que te ame y puedas amarla para siempre, ésta es tu condición humana. Los varones somos distintos en que, si no poseemos lo que hemos decidido tener, podemos morir de dolor, sea una mujer en los que tienen vocación al santo matrimonio, sea servir a la humanidad con algún talento con que Dios nos ha impreso el cuerpo para desarrollar así el alma. Sí, la mujer tiene talentos también, pero, por Dios, tiene también la capacidad de adaptarse a los tiempos; eso Dios se lo ha concedido porque la mujer puede perder a los hijos, incluso antes de nacer, y moriría de dolor si no fuera por esta gracia de Dios. Si una mujer abandona a sus hijos, puede morir de amor; y si un hombre es abandonado por su mujer y sus hijos, puede morir de amor, y puede hacer muchas tonterías si es abandonado por su esposa, por eso el matrimonio es indisoluble. ¿Es que la mujer ama menos al hombre, que el hombre a ella? No, pero la mujer necesita a los hijos y el hombre necesita de la mujer. Hay una diferencia, sin haber diversidad, siendo iguales y amando mucho, tanto la mujer como el varón. Los hijos unen mucho, donde hay hijos puede haber siempre amor; puede también que no lo haya, porque, o los dos, o uno de los dos, no se merezca el amor, pero los hijos unen. Por eso hay que casarse una sola vez y tener hijos de una sóla mujer, de un sólo hombre; algunos van con el corazón partido, dejando trozos en cada paternidad irresponsable. Pero esto es otro tema. Sobre el asunto de la pureza, es bueno saberlo, para que un hombre sea consciente de a quién pide unir su vida, y no se la partan en dos.

El hombre quiere a una mujer, la mujer acepta a un hombre. ¡No os equivoquéis!, tú mujer, por soñar despierta, y tú hombre por, desear poseerla.

La pureza regula las buenas intenciones y da éxito allí donde podría haber pecado. La pureza es alegría, por hacer las cosas bien. Amén.

¡Un abrazo fuerte, para animarte el alma que ama a Dios, que tanto te Ama!

 Con afecto sincero.

P. Jesús

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Para quien quiera contestar a la carta, CLICAR AQUÍ, aunque el P. Jesús no podrá responder a cada uno, sí que pedirá a Dios Padre, en nombre de Jesús por esta persona y sus intenciones. EXPLICACIÓN.

39 Carta / A ti, que vas a ser consolado

Domingo, 20 de marzo de 2.011

A ti, que vas a ser consolado:

Buenos días, buenos tiempos, ¡salud! Salud de cuerpo y alma, a ti hijo mío, hija mía.

No recibiste mi carta la semana pasada, porque los propósitos eran de que te llegase en ese domingo y no fue así.

Hablemos de los propósitos. Hoy en día, pocos tienen propósitos, lo que abunda más es vivir el momento, y esto no es lo mismo que ser realista y saber que en este momento, que en el ahora, está la realidad tuya de que ahora es lo que vives, de que ahora es lo que decides hacer, que el ahora es la plenitud de la libertad. Es decir; ahora eres libre. Porque la libertad va unida a la acción, como la fe va unida a las obras, ya que para proclamar la fe, debes demostrar con tus obras que tienes esa fe que dices o escribes tener.

Dios quiere saber.

Dios quiere saber quién eres tú.

Dios va a juzgarte y es un justo juez, y te juzgará por las obras.

Dios, siendo Dios, conoce tu corazón y todos tus pensamientos y acciones, pero te ha dado la dimensión del tiempo para que en este tiempo, en el ahora, demuestres quién eres.

¿Quién eres tú ahora?…

Eso es lo importante para Dios, porque en base de todos estos “ahora” que forman tu vida entera, te juzgará y te sentenciará, por las obras y las palabras, y los pensamientos que has tenido, que has aceptado tener, porque tú eres libre y puedes decidir qué hacer ahora y en cada “ahora” de tu existencia. Dios te simplifica la sentencia que te va a dar, que quiere darte, que efectivamente es el Cielo Eterno, y quiere dártelo, por eso murió por ti, por eso vivió como Jesús, el hijo de María y adoptado por San José, que le hizo de padre carnal en esta vida, en este valle de lágrimas; que tanto sufrieron los tres juntos y unidos, en los años del exilio y todos los de su vida, porque vivir es duro, vivir amando a Dios sobre todas las cosas, es duro, muy duro, pero es lo que te dará la sentencia perfecta, el Cielo Eterno, para siempre. Y, como te decía mi querido amigo-a, bendito de Dios, Dios quiere que te salves, porque te ama y te ha simplificado toda tu actitud en este “ahora” que quiere que lo vivas amándole sobre todas las cosas y personas. Tú tienes una lucha, la lucha contra esta soledad que te encarcela en el egoísmo, porque sintiéndote solo, sólo vives pensando en ti, y tú, tú no estás solo, tú tienes a Dios siempre, y puedes tenerlo físicamente durante diez-quince minutos, cuando vas a comulgar; ¡en serio!; es la Verdad. Los egoístas están solos, nadie los ama, no se sienten amados por nadie, y en esta falta de amor, se hacen egoístas, porque la soledad los oprime a amarse como a dioses, dándose todo lo que quieren y desean, pero Dios, que es Dios, se dio a los demás, hasta llegar a la muerte, eso es ser Dios, morir por amor, que es lo que Dios Hijo Jesucristo hizo, morir por amor.

Tú, cuando no vives la pureza, eres un egoísta, eres un solitario y te sientes solo, y aplacas tus deseos de amor, de ser amado, masturbándote, porque la masturbación da goce físico; es así, así lo ha hecho Dios, así lo ha permitido y permite Dios, porque cuando Adán y Eva comieron del árbol de la Vida, y luego se vieron desnudos, conocieron el placer del cuerpo, que antes, en el Paraíso, como igual será en el Reino Celestial, no habrá necesidad de sexo, porque el Amor de Dios dará todo el goce a cada alma con cuerpo, porque el cuerpo resucitará y será glorioso, como en la transfiguración, donde San Pedro, viendo tanto amor, se sintió como ido, y lo que muchos hoy quieren sentir con drogas, en el Cielo se vive plenamente, consecuentemente y con los sentidos del alma pura, la felicidad de toda la potencia del Amor, porque en el Cielo, Dios Ama y todos Aman, es el lugar del Amor. El Paraíso primero, donde estuvieron nuestros primeros padres, en este lugar, Dios iba a hablar con ellos, pero los dejaba solos, y en esta soledad, Satanás, en forma de serpiente los tentó, pero en el Cielo, en el Reino Celestial, no habrá, no hay soledad, allí el Amor es todo y está en todo y todos, es decir Dios es.

Pero volvamos a ti, que es lo que nos interesa, que es lo que me interesa, que tú te sientas amado por Dios; y sólo puedes amar lo que conoces, y por esto mi consuelo es enseñarte cómo es Dios, cómo te Ama Dios, porque no hay consuelo para el ignorante, el sabio es consolado.

Quiero que seas sabio.

Quiero que no te sientas solo.

Quiero que ames a Dios sobre todas las cosas.

Quiero que te unas a los que puedan hablarte de Dios, porque conociendo a Dios, podrás amarlo y dejar tu soledad, tu ignorancia, y vivirás en la libertad de poder planificar; por los propósitos que tengas, tendrás planes, y si eres capaz de tener esperanza, vivirás la fe.

Dios quiere darte la fe.

Dios quiere que dejes el miedo, porque el miedo mata la fe.

La fe se consigue con el amor, con querer amar a Dios, con conocerlo, y lo conoces por el Evangelio. Por eso me dedico a propagar el evangelio y meditarlo cada día, para que tú, ¡tú!, dejes del miedo, y sientas el amor con que Dios te Ama, y tengas fe, y la fe haga que pidas, que tengas esperanza y propósitos y, con la caridad, los hagas obras y palabras para ganarte el Cielo y la salud en la tierra. 

Dios quiere que estés sano.

Jesús sanaba a todos. Eso lo sabemos por el Evangelio; a Dios, a Jesús, le preocupaba la salud de las personas, más que si tuvieran dinero; porque con salud, puede uno trabajar y tener pan.

La impureza acaba con la salud de las personas que no son puras. Las lleva por derroteros de egoísmo, de gran soledad; y en la soledad del lujurioso, no hay paz, no hay amor, ni a Dios ni a sí mismo; porque cuando uno realmente se ama a si mismo, tiene propósitos de pureza, se aparta de las tentaciones de pecado, y ¡lo que tiene que hacer lo hace!, pase lo que pase y pese a quien pese, sobre todo renunciando a sus propios deseos lujuriosos para servir a sus deseos de ser respetado, amado, de ser honrado. Todos quieren ser honrados. (Este es otro tema para más adelante)

Es difícil, y más para el impuro, el que ya ha caído en acciones impuras, el ser sano, y ¿vas a perder tu salud por el goce físico?

Cuesta, cuesta la pureza, sí, como cuestan todas las cosas buenas que hay en la vida. No todo se vende a plazos, como los productos que se adquieren. Tú no eres un producto, y la moneda legal para siempre es el amor. Tú tienes que ser amado, debes ser amado, necesitas ser amado y amar, esta es la verdadera realidad de porqué viene el hombre al mundo, es la realidad de porqué naciste tú y vives tú: para hallar el Amor con que Dios te Ama y corresponderlo amándolo sobre todas las cosas y personas, SOBRE TI MISMO. Sí que cuesta, sí, pero las ventajas y las recompensas valen la pena.

¡Haz propósitos!

El que tiene propósitos tiene esperanza. El que tiene propósitos puede alcanzar la fe, y con la fe, recibes a Dios Espíritu Santo que te consuela. Sólo Dios puede consolarte, ¡sólo Dios! Nadie humano puede consolarte de la impureza, porque son pensamientos y actos egoístas, donde, aunque puede que se hagan actividades entre dos o más, cada uno es sólo un producto, no es un todo como en el matrimonio, que dos, todos con Dios, forman el Uno que es el Sacramento Matrimonial, (De esto también os hablaré otro día, mi querido hijo, mi querida hija); pero volviendo al tema de hoy, de recibir consolación por tus caídas a la impureza, al pecado de la impureza, yo, como simple sacerdote, no puedo consolarte, sólo Dios Espíritu Santo puede consolarte, el Consolador, el que te consuela, es la Persona de Dios Espíritu Santo.

Como empecé a decirte unos párrafos más arriba, tienes que oír y escuchar a los que conocen a Dios, para que te hablen de Él y te lo den a conocer, por esto te remito a Santa María; Ella conoce perfectamente a Dios, es su Hijo. Ella, María, es la Verdadera Madre de Dios. Dios tiene Madre, ¡Dios tiene Madre! Ese Dios que es el Verbo, que con Dios y, siendo Dios, hizo el mundo entero; ese Dios que te Ama, tiene MADRE, y es la Virgen María. ¡¡¡Es de fe!!! Si no lo crees, no tienes fe y vives en el miedo, porque sin fe hay el miedo; si no crees las Verdades, TODAS, que proclama la Santa Madre Iglesia Católica Apostólica y Romana, si por fe y con fe no apoyas y vives y crees en los Dogmas de la Santa Madre Iglesia, entonces es que estás viviendo el miedo, porque no vives la fe, y sin fe y con miedo, todo te va a ir mal en esta vida, preludio de lo que vas a vivir en la Eternidad Celestial. Por esto yo te escribo, por esto quiero que me leas y lo medites en tu corazón, así, de tú a tú; estamos tú y yo, nadie más interviene en esta carta, sólo tú que me lees y yo que te hablo. ¡No estás sólo! ¡No estás sola! Acude a la Madre de Dios, y ¡pasa de los pasotas que no creen en nada! Tú, dazte el “alto”, y SÉ LIBRE en este AHORA, que vives.

Ve a que Dios Espíritu Santo te consuele, ve a la Santa Madre Iglesia Católica, y allí acude a confesarte; a cambio recibirás a Dios Espíritu Santo, y TODA TU VIDA VA A CAMBIAR. Si pudiera hacer una apuesta contigo, la haría. Si pudiera retarte como a un buen amigo que soy tuyo, ¡lo haría!, te diría: dale a Dios tres meses de tu vida; decide, proponte que en tres meses vas a ir a confesarte de todos tus pecados; pecado que hagas, vas y te lo confiesas, cuanto antes. Sólo esto, y te añado el que vayas a Comulgar luego. Eso durante tres meses, y luego hablaremos de alegría. ¿Qué te parece? ¿Te lo propongo? ¡Venga! ¡¡Choca estos cinco!! Y hagamos un pacto, tú aceptas y yo rezo y me sacrifico por ti.

Ay, ¡cuánto te quiero!

¿Será demasiado?… (“Dios mío, ten piedad de mí y que mis palabras sobre Ti sean las adecuadas para cada uno de los que amo y leen mis cartas… Amén”)

 Con afecto sincero.

P. Jesús

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40 Carta / A ti, que te escribo con gran afecto

Domingo, 3 de abril de 2.011

A ti, que te escribo con gran afecto:

Hoy, hijo, hija, quiero pedirte disculpas porque la semana pasada no recibiste mi carta, pero es que hubo un imprevisto; alguien muy querido sufría, y sin olvidarme de ti, que también sufres, respeté el sufrimiento de este amigo y me uní en oración para él y para ti, porque hay días que se sufre mucho, ¿verdad?

Sí, sé que sufres mucho, sé que luchas por levantarte, pero la persona con la que has caído en la impureza, no te deja, y no te deja salir de ella, precisamente en nombre del mal llamado amor.

Hoy, hijo, hija, quiero hablarte del afecto, del afecto que te tienen, y que es bueno que te quieran, pero jamás se puede, en nombre de este amor, pedir actos impuros; ¡esto no dura, jamás!, ya lo dije en un consejo: “Dos que pecan juntos, acaban separados”, porque hay unas reglas en la vida, las reglas del bien y de ser bueno, y cuando no se cumple con la vida, la vida deja de ser bonita, bella, alegre, y cae en cada corazón, como una dura piedra, la semilla del pecado cometido con otro-a. Quien te pida pecar, no te ama. Repito, y lo repito con calma y con sinceridad: quien te pida pecar, NO TE AMA; le interesas, pero esto no es amor, y con el tiempo verás, lo verás y lo comprobarás, porque el amor verdadero hace feliz a todas horas, y no sólo a escondidas y usando del sexo, sea en solitario o en compañía, porque hay quien te excita, se muestra codiciable para que te excites y peques en su recuerdo; esto no es amor, y no dura. Cuando termine todo, querido hijo, querida hija, yo seguiré aquí a tu lado, me mantendré siempre a tu lado; mientras peques estoy contigo, suplicando a Dios te aparte todo mal por la pureza de María y la castidad en que vivieron Ella y San José, esposos que se amaron siempre en la unión con Dios. Ese era y es el verdadero amor, estar unidos para un propósito: amar y servir a Dios. Todo pasará, y esta persona, cansado-a de ti, te dejará, sí o sí, te dejará después de haberte usado, después de dejarte usar, porque lo hiciste dios en vez de poner a Cristo en tu altar, en lo más alto de tu corazón. Sé que eres una persona apasionada, que tu cuerpo tiene necesidad de placer; quiere serte fuente de gozo, pero no como a un perro, una perra, sino que debes ser lo que eres, PERSONA, y casarte y vivir una vida integral de amor humano, y no unas horas de pasión carnal. Tú necesitas compañía, no unas horas, algún día, sino las veinticuatro horas que tiene el día. Sé que lloras por haber caído, por no ser pura, puro, pero Dios te quiere bien, y quiere que sepas que su amor por ti es incondicional. Yo, imitando a Dios Padre, como sacerdote que soy, también te quiero de igual modo, esperándote pacientemente en el confesonario, y mientas no vienes, estoy rezando por ti.

Conclusión de mi mensaje de hoy. Dos cosas: que Dios te ama siendo pecador-a, y que quiere que dejes de serlo para que, siendo siempre bueno-a y haciendo siempre el bien a ti, te comportes como una persona y respetes tu cuerpo, y pidas que te respeten para que el amor no se rompa, sino que dure para siempre. Si no lo comprendes, si esta persona no lo comprende, primero, ¡mírate a ti mismo-a!, y dime, dite la verdad: ¿eres feliz en tu impureza?, ¿eres feliz con esta manera de amar, que hay entrega antes que sacramento matrimonial? Sé que no eres feliz, sé que no haces feliz a nadie, sólo esta persona disfruta de tu cuerpo por “alegres” momentos, y luego discutís, pero la atracción es fuerte, como es fuerte la soledad real en que vives, porque con él- ella, solo compartes parte de tu vida y no toda tu vida. Tus problemas, no le interesan; eso sí, te da buenos consejos de autoayuda, pero luego va a la suya; ¡estás solo!, ¡estás sola en tu impureza!, ¿hasta cuándo aguantarás tanta vejación?, ¿cómo es que seas tan orgulloso, y a la vez no pidas respeto, ni te lo des? ¡Dios te espera! ¡Dios te ama! ¡Dios quiere que seas feliz de verdad aunque no tengas a nadie a quien decir que le amas, con quien “acostarte”, por quien masturbarte!, no todo es la pasión sexual, hay la pasión por la vida; de ésta te hablaré la próxima semana, porque a veces, por miedo a no triunfar en la vida, a no darte a la pasión de vivir y dominar al mundo, por verlo difícil y complicado de hacer, ¡que lo es!, permites que esta pasión por vivir, que Dios da al hombre, a la persona, lo encauces sólo a la pasión sexual, que da éxito rápido y momentáneo; que es el éxito del orgasmo, que te alivia por instantes, sólo por instantes, y te hace sentir triunfador-a, mientras sigues siendo un mediocre en tu vida cotidiana, porque no pones tu pasión en triunfar, sino en pecar. Te enseñaré cómo no tienes tampoco que mutilarte en lo que eres, sino que puedes y debes encauzar esta pasión, con la que Dios te ha dotado, para triunfar como ser humano, como profesional, como padre, hermano, hijo; hijo de Dios. Te gustará lo que te contaré, y te lo contaré entendiblemente, para que sepas que Dios y la razón están de la mano en todos los asuntos de tu vida, porque Dios es Amor, y tú, ¡tú!, hijo, hija, quieres ser amado, y para serlo, debes primero amarte a ti mismo, y para ello tienes que respetarte y poner tu vida al servicio del Amor que quiere que triunfes en la vida, que triunfes en todo lo que le pidas y con Él colabores, para hacer un mundo mejor. ¡Tengo tantas cosas por contarte!, y voy enseñándote cómo las virtudes te ayudan y te son necesarias; esta sal de la vida que tienes que ser, es, son, las virtudes que Dios quiere que acojas en ti, para tu perfección; esta santidad que te dará goce espiritual y ¡disfrutarás de la vida!, porque la vida va de santidad; no hay más goce humano, que tener una vida espiritual. ¡Vive!

Sabes que te quiero mucho y bien. ¡Lo sé!, sé que lo sabes.

 Con afecto sincero.

P. Jesús

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41 Carta / A ti, que quieres que te respeten

Domingo, 10 de abril de 2.011

A ti, que quieres que te respeten:

Pides respeto, ¿para qué?, ¿para seguir pecando?; no se respeta al que peca, porque el pecador no se respeta a sí mismo; si se respetara, no pecaría.

Si vas pidiendo respeto a gritos, ¿por qué no respetas tú primero?

Te duele esta falta de respeto que te dan, aunque lo merezcas, porque no obras bien, pero te duele. Si obraras bien y no te respetaran,  no te importaría,  ni tendrías necesidad de venganza, porque el que es respetable perdona a los que no le respetan, porque ese respeto que todos quieren, es necesario que se lo de uno a sí mismo, primero; y se lo da uno a sí mismo, siendo firme en las obras de bondad que hace para agradar y respetar a Dios, que se merece todo el respeto del mundo, y que no se le respetó en este mundo, sino que se lo mató sin respeto alguno.

Respétate y olvídate de desear que te respeten. Cuando te respetes, no necesitarás el respeto de los demás. Puede que te lo den o no, pero no lo vas a necesitar.

El amor de Dios y mi afecto sincero, lo tienes siempre, tanto si te respetas como si no. Rezo por ti a Dios para que, en tu deseo de ser respetado, halles la renuncia al aplauso, al visto bueno de los demás, y te unas al deseo de hallar, de tener, de vivir el Amor de Dios en ti, que lo tienes siempre, pero lo disfrutas después de la Confesión bien hecha y en la Comunión.

Dios respeta a todos, calla y respeta; Él es la Palabra viva que está escrita en la Sagrada Biblia, Él, Dios, Jesús, es la voz de Dios, en santa unidad, que te pide te bautices a la fe católica, la que Él, Dios, fundó, que cumplas con ella y te goces en ella, porque la fe, la Palabra viva de Dios, tiene el don de enseñarte, de amarte, de respetarte en tu libertad de querer amar a Dios sobre todas las cosas, y a ti mismo, como al prójimo.

No te respetan porque no se respetan. El que se respeta, respeta.

Yo te respeto y más que esto, te aprecio, te quiero mucho y pido a Dios por ti.

Para que te respeten, tienes que ser autosuficiente, es decir, que tengas un compromiso con lo suficiente que necesitas; lo demás es avaricia, a menos que lo quieras para dárselo a los demás.

Te van a respetar o no, pero tú puedes decidir respetarte.

Y, ¿qué tienen que ver las virtudes con el respeto?…

Hay quien muestra virtudes para ser respetado, pero en casa, con los suyos, no pone en práctica las virtudes que practica en sociedad; y ¿por qué no las tiene, si de hecho puede tenerlas, porque en sociedad bien usa de ellas?; ¿será por la falta de respeto que le dan los suyos, su familia? Será que pide y no da. Hay que dar, y luego se puede pedir; hay que respetar a todos, teniendo unas relaciones de paz, en la paz de ser bueno y hacer el bien.

Quieres ser respetado; yo te respeto.

 Con afecto sincero.

P. Jesús

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97 Carta / A ti, que me pides consejo sobre tu prima, que dice ser lesbiana

Domingo, 30 de septiembre de de 2.012

A ti, que me pides consejo sobre tu prima, que dice ser lesbiana:

Me has escrito, y te lo agradezco hija mía, tan querida por la Santísima Trinidad, un sólo Dios; me dices:

“Padre Jesús, le escribo porque necesito orientación, ya que tengo una prima que es lesbiana y tiene una pareja, yo me acabo de enterar y pues todo esto me resulta muy confuso porque yo no sé cómo reaccionar ante esta situación ya que hasta donde yo sé a los ojos de Dios es aborrecible y demás, y en lo personal tampoco acepto a estas personas. Quisiera me pudiera orientar atreves de sus hermosas CARTAS, y sobre todo para saber cómo dirigirme a mi prima ya que yo la estimo y pues ya estoy desesperada… DIOS LO SIGA BENDICIENDO ENORMEMENTE!!!”

Te contesto que las lesbianas y homosexuales, al igual que los fornicarios y adúlteros, si no cambian y piden perdón a Dios, en confesión, no podrán entrar en el Reino de los Cielos. Eso dice la Sagrada Biblia, y es de fe.

Supongo que tu prima lo sabe; si no lo sabe, sería bueno que se lo dijeras, sólo para que lo supiera; le dices: “Quiero comentarte que según la fe cristiana, si tienes pareja y eres lesbiana, si no cambias de vida sexual y moral, y mueres en pecado mortal, la Iglesia dice que podrías ir al Infierno, si no has tenido tiempo de pedir perdón a Dios en confesión, o no te has arrepentido antes de morir. Sólo quiero que lo sepas, como que Dios perdona siempre. Y te añado que si alguna vez te sientes mal, acude a la Virgen María, y Ella siempre te ayudará”. Y no le dices lo que piensas de ella, sólo lo que tu fe, la fe católica, dice, y que está escrito en la misma Sagrada Biblia.

Piensa que, por tus santas oraciones y buen ejemplo, por tus palabras de lo cierto, de la Verdad, ella, con los años, quizás en la ancianidad, reaccionará, y posiblemente confesará sus pecados arrepentida, porque Dios te ha escuchado, y la salvación viene en un ¡zas!, con algo tan personal como es el arrepentimiento sincero y el firme propósito de irse a confesar. ¡Nadie está perdido mientras tiene vida, mientras vive!

Te aconsejo que te apartes de ella, porque si te duele, y te duele, es mejor que no la veas, porque, de verla, podrías faltar a la caridad, y eso no es bueno, ni para ti ni para ella. Y todos los familiares que están de acuerdo con ella, ¡le hacen mucho mal!; el mejor bien que puedes, hacerle es que sepa que tú no lo apruebas, y que realmente a ti te interesa que se salve su alma. Yo creo que se salvará. La vida es muy larga, hay mucho tiempo para arrepentirse, y sobre todo, si hay personas como tú que no quieren engañarla. Dile que se lo dices porque la quieres mucho y te preocupa su vida.

En cuanto a ti, piensa la verdad, que hay muchas personas en este mundo caminando el camino de la santidad, personas que no conoces, que no se ven mucho, porque no hacen ruido con sus escándalos, porque sólo se escandalizan de ellas, de esas santas personas, los que no quieren saber nada de la virtud y la bondad.

Estás sufriendo y vas a sufrir; no voy a engañarte en esto, así es la vida de los futuros santos, una vida de sufrimientos, muchos, por los pecados de los pecadores que no quieren reconocer que no hacen ni el bien, ni lo bueno, ni lo correcto.

Y aunque sufras, tú debes seguir viviendo tu vida, una vida santa, una vida llena, plena de virtudes, porque tus virtudes, tu buen ejemplo, ella los sabrá, porque siempre vigilan los pecadores a los que no quieren pecar.

Acepta que es libre, que hace lo que quiere, y acepta que Dios puede salvarla en un ¡zas!, en un instante, y lo importante es eso, ¡que se salve!, y, como te digo, Dios te ha oído. Vive tu vida, aléjate de ella mientras no rectifique, porque te duele verla, y busca la compensación de los santos, porque hay personas como tú en esta vida de cruz y cruces, que aun sufriendo tanto, siguen queriendo ser santos, siguen teniendo plena fe en que Dios los Ama, en que Dios salva.

Y es cierto, Dios salva a todos. Ten fe, que Dios te ha oído en tus sollozos.

Un abrazo y una santa oración para ti y esa persona por la que sufres tanto. Dios hará. Paz.

Con afecto sincero.

 P. Jesús

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98 Carta / A ti, que me escribes sobre la homosexualidad, y me dices

Domingo, 7 de octubre de 2.012

A ti, que me escribes sobre la homosexualidad, y me dices:

“Estimado Padre, está seguro usted del origen del homosexualismo, se nace, se hacen, el catecismo me dice que si tengo tendencias homosexuales debo dedicarme a la castidad porque practicarlo es antinatura, pero usted dice que debo cambiar para no irme al infierno, y si es lo que soy, lo que siento, por más que se lucho, es mi cruz, pero si yo soy así entonces que yo ya estoy condenado desde que tengo uso de razón. Sé que usted es severo en sus respuesta, contra la persona, cuando a una vidente Oliva De Colombia Jesús le mostró el lugar de los homosexuales él le dijo: que los sean castos se salvan, entonces somos así y esa es nuestra cruz….?!!”

Hijo de Dios, los sacerdotes, además de practicar la castidad y serlo, tienen que decir la verdad, no se pueden inventar la Ley de Dios, como los juristas no pueden inventarse leyes civiles, y a un cliente lo defienden bajo la misma ley civil de cada país, porque el juez, después de oír a las dos partes, al defensor y al fiscal, entonces hace justicia, según la ley de código civil. Y para ir al Cielo, al Paraíso perdido, para ir al Reino de Dios, hay una Ley que Dios mismo impuso a los hombres, y la escribió con su dedo, como leemos en Moisés. Ningún buen sacerdote, que te quiera bien y se quiera bien, te dirá una mentira, sino que SU DEBER es decirte la verdad, y la verdad es esa, que los homosexuales, si practican relaciones sexuales, pueden ir al Infierno; y ¿por qué digo “pueden”, y no aseguro que vayan?, porque siempre una persona puede arrepentirse de pecar, puede irse a confesar, y DIOS LO PERDONA SIEMPRE, y entonces SE SALVA. Y puede que una persona que ha sido adoptada por homosexuales, y lesbianas, permitiéndolo la ley civil, si esa persona cree que es normal y bueno ser homosexual, y no ha sabido nada de la ley de Dios, ni conoce a Cristo, entonces, no sabe lo que hace, no tiene conciencia de pecado, es más, esa persona cree que está bien lo que está mal por la Ley de Dios; y Dios, que es Misericordioso y Justo, sabemos que juzga como Rey y Señor, conociendo lo que contiene el corazón de cada persona.

Hijo de Dios, no puedo decirte más que la verdad de Dios. Si tú quieres salvarte, si quieres ir al Cielo, ya sabes las condiciones en que puedes ir, porque por tu comentario, sé que las sabes. Yo, ni ningún sacerdote que esté unido al Papa, puede decirte que está bien lo que está mal. Piensa, medita, decide lo que más te interesa, si hacer el bien y cumplir con la ley de Dios, o hacer la tuya; eres libre, no puedo ni quiero quitar tu libertad, sólo decirte que para ir a la Casa del Rey de reyes, en el Cielo, hay unas normas que Él mismo pone y te propone; como los reyes de la tierra tienen sus normas, y para acudir a sus palacios, hay una manera de presentarse para honrarlo. Y en el Cielo, en el Reino de Dios, ¡es igual!, lo mismo. Tú eres libre, realmente y verdaderamente libre, como todos, COMO DIOS, que también lo es, al igual que tú, y en su Casa, el Cielo, hace lo mismo que tú aquí en la tierra, hace lo que quiere. Si quieres ir, plantéatelo; sus normas, su Ley es esa: Los homosexuales, que practiquen la sexualidad, no entrarán en el Reino Celestial, irán al Infierno.

Eso es lo que hay.

Con afecto sincero.     

 P. Jesús

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