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Rezar

71 Carta / A ti, que vas a rezar más

Domingo, 25 de diciembre de 2.011

A ti, que vas a rezar más:

Este es mi consejo para todos, el que recéis más.

Me ha escrito una buena persona, amiga en Cristo, y me dijo:

«Su comentario de hoy R. P. Jesús es lo que está pasando con la familia que formé… es como ramas que se van quebrando y ya se olvidaron del ejemplo y las enseñanzas evangélicas que recibieron. Fueron 7 ya al formar sus propias uniones, alejándose del Sacramento del matrimonio, abandonando el verdadero, me apenan tanto que me pregunto si fui yo quien no supo inculcarles bien y con más rigor la fe y el cumplimiento del deber que contrajeron haciendo mal uso de la libertad. Jesús y María Sma. los perdonen y hagan que se arrepientan… pues cuando llegan a la edad madura verán que este que están transitando NO es el verdadero camino… ¿tuve yo la culpa? a veces dudo y no sé cómo actuar cuando me traen a mi casa para «presentarme» las nuevas parejas que han formado… si no los recibo dirán que yo los alejo porque saben muy bien mi manera de pensar. He resuelto si a Ud. le parece no llamarlos nunca y si vienen no puedo decirles que se vayan… son mis hijos y no pierdo las esperanzas de que alguna vez Dios se apiade de ellos y vuelvan por el buen camino. ¿Qué opina Ud?…»   

Bendita tú que sabes dónde vas, no pierdas el rumbo y reza, reza más, para no perder la fe, para no sentenciar, para tener una vida de paz.

Todo lo que hacen tus hijos, lo hacen porque quieren, ¡son libres!, ni tú tienes la culpa de sus pecados, ni tendrías el aplauso si ellos fueran mejores.

Sufren tanto las madres…

Cada quién hace con su vida lo que quiere, decide lo que hacer y lo hace. Ellos deciden lo que hacer y lo hacen, y la oración tuya a Dios, es la única que puede influirles, y más si es a través del Santo Rosario, en el que se pide la intercesión de una buena Madre, la mejor, la Virgen Madre de Dios, y de cada uno de los creyentes, porque Dios, Jesús, se la dio a sus apóstoles, ¡a ti!, a todo el que está bautizado. Ampárate, cobíjate, escúdate, consuélate con el rezo del Santo Rosario.

A tus hijos, llámalos, tú no tienes que castigarlos ni castigarte; llámalos y pregunta por ellos, por tus hijos, respeta la persona de sus parejas, pero habla con tus hijos. Y en cuanto a cuando vengan a verte, haz lo mismo, respeta a todas las personas, pero entrega tu amor a tus hijos. No te quedes sin su amor, por sus pecados de fornicación con escándalo. Disfruta de su amor y dales buen ejemplo. Hay quien parece un buen hijo, que tiene un mismo esposo-a, pero a escondidas hace adulterio. No está bien eso, como no está bien cambiar de pareja, pero créeme hija buena si te digo que cada quién pagará por sus pecados, ya en esta tierra. Hay hijos que no se han separado de su cónyuge, pero como empleados roban al patrón, en sus empleos, o calumnian… y todo ello, es pecado mortal.

No sentencies a tus hijos, pero sí que tienen que saber que preferirías, que querrías, que vivieran en Gracia de Dios, porque es la fe que crees. Tú practícala, se humilde, sin dejarte humillar, y vive tu esperanza, la esperanza de tu fe, haciendo obras de caridad, como es enseñar con el ejemplo al que no sabe, al que parece que lo ha olvidado, al que va perdido como van tus hijos.

Coméntales que te agradaría que estuvieran a bien con las enseñanzas de la Iglesia, que acudieran a la Santa Misa, (aunque no puedan comulgar, ni confesar, mientras vivan en pecado), que vean que eres una madre cristiana.   

No tengas ni miedo, ni tristeza; sé valiente y haz tu lucha pacífica, la lucha de la oración y las buenas obras, la del buen ejemplo.

Piensa que tienes tu vida, tu propia vida, y piensa en salvarte, piensa en hacer obras de caridad, llena tu vida de esperanza, de confianza en tu salvación, procura por ti misma, porque quien se salva, arrastra a otros con su propia salvación, porque la fe es luz en las tinieblas, y tus hijos viven en tinieblas. Reza y confía en los milagros, confía en la influencia de Dios Espíritu Santo; hazte una fiel hija de María, y pon en tu casa imágenes de Ella, de Dios, para que cuando vengan tus hijos a verte, te encuentren en buena compañía, la mejor, la de la Madre de Dios, la de la Sagrada Familia.   

¡Feliz Navidad!

Con afecto sincero.

 P. Jesús

© copyright

Para quien quiera contestar a la carta, CLICAR AQUÍ, aunque el P. Jesús no podrá responder a cada uno, sí que pedirá a Dios Padre, en nombre de Jesús por esta persona y sus intenciones. EXPLICACIÓN.

 

72 Carta / A ti, que vas a rezar mejor

Domingo, 1 de enero de 2.012

A ti, que vas a rezar mejor:

Este nuevo año, tu proyecto es rezar más, y te digo que si tienes voluntad y disciplina para cumplirlo, vivirás mejor, será un buen año para ti, y prepararás el resto de tu vida para que sea mejor, porque no hay nada como la oración salida del corazón, unida a la mente que ha decidido con voluntad que vas a dedicar buena parte de tu tiempo ¡a rezar!

Cuando no sepas qué decirle a Dios, reza el Rosario a la Virgen María, pidiendo su intercesión; para tu oración, y Ella, buena Ella, sabia Ella, le pedirá por ti a Dios, para que se cumpla tu vocación: ¡santo!

Todos los que rezan buscan la santidad, la perfección.

Todos los que rezan por los demás, buscan, quieren y hacen un mundo mejor, porque todas las cosas buenas son SIEMPRE venidas de Dios.

Reza por los moribundos, por los difuntos, por los vivos y los niños.

Reza por los sacerdotes, por los obispos, el Papa.

Reza por los que tienen hambre de pan, de la Palabra, de justicia.

Reza por los que no rezan y reza por los que blasfeman.

Reza por los enfermos y los sanos; los enfermos para que sanen, y los sanos para que no enfermen.

Reza por la fe, para que los que tienen fe, se les aumente y hagan obras de la misma.

Reza por la esperanza, porque ¡no hay esperanza!, muchos creen que todo se paga y con dinero, pero no es así, la moneda que está más en alza, la que realmente está más cotizada, es este intercambio de oración, el rezar unos por otros. Cuando te hagan un favor, reza y paga así la bendición.

Reza por la pureza, para que no haya maltrato de ninguna manera, para que las personas sean tratadas como Dios quiere y pide, con caridad.

Reza siempre por caridad, por amor a Dios, y Dios te devolverá este amor suyo que das por la oración, y te llenará el corazón de dicha, la dicha de servir por amor, la dicha de hacer oración.

Reza, ¡habla con Dios!, como si hablaras conmigo, y verás que es muy fácil la vida de oración.

Este año reza, reza mucho para que los padres bauticen a sus hijos, para que las personas adultas, los jóvenes, se bauticen. Porque para rezar bien y mejor, siempre se necesita de la acción de Dios Espíritu Santo, que siempre, al bautizado, se le es entregada la gracia de ser consolado.

Reza, reza, ¡reza!

No te canses de rezar. Cuanto más reces, ¡más alegría tendrás! ¡Haz la prueba!

Si quieres ser muy feliz, ¡reza!

¡Feliz Año Nuevo!

Con afecto sincero.

 P. Jesús

© copyright

Para quien quiera contestar a la carta, CLICAR AQUÍ, aunque el P. Jesús no podrá responder a cada uno, sí que pedirá a Dios Padre, en nombre de Jesús por esta persona y sus intenciones. EXPLICACIÓN.

 

171 Carta / A ti, tres cosas te digo

Domingo, 6 de Septiembre de 2.015

A ti, tres cosas te digo:

Dicen que tres son los llamamientos divinos; dicen que tres llamamientos hace Dios a toda alma: Obrar, padecer, orar.

Obrar sin desfallecimiento y sin amor propio.

Padecer sin quejarnos nunca, ni de los hombres ni de las cosas.

Orar sin desfallecer, ni cansarse por la “lentitud” con que puede atender Dios las plegarias.

Para todo esto, es necesaria una vida de paz, una vida de sacramentos y oración, una vida con fuerte voluntad para no pecar, para hacer el bien en vez del mal.

Se puede, todos los santos han podido. ¡Tú puedes!

Con afecto sincero.

P. Jesús

© copyright

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173 Carta / A ti te digo, llorando, conseguirás mucho menos que haciendo un plan y luchando

Domingo, 20 de septiembre de 2.015

A ti te digo, llorando, conseguirás mucho menos que haciendo un plan y luchando.

Sé que sufres mucho, hijo mío, hija mía; llorar debilita las potencias del alma, es mejor orar que llorar; cuando oras el alma se alimenta de Dios y la Virgen María; cuando lloras, el alma se vacía, queda como sola, abandonada de la divina providencia, y esto es un engaño en el que no quiero que caigas tu, futuro santo, futura santa.

Los santos son alegres porque se alimentan del alma, y la oración no la abandonan por llorar.

Puedes llorar rezando, esta es otra cosa muy hermosa. Cristo lloró y oró, pero siempre, las dos cosas juntas.

Al llorar, tu humildad se la das a Dios, y con tu oración, Él, Dios, te ayuda a hacer el plan que te sacará de tan triste y lamentable situación.

Espero que lo que hayas aprendido te sea de utilidad; este es mi deseo, querido amigo.

 Con afecto sincero.

P. Jesús

© copyright

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