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13 de Enero / San Hilario, Obispo de Poitiers

Nació en Poitiers, en el seno de una ilustre familia. El mismo nos dice que fue educado en la idolatría y hace una narración detallada de como Dios lo llevó al conocimiento de la fe, recibiendo el bautismo a una edad un tanto avanzada.

Hacia el año 350, fue elegido Obispo de Poitiers. Después de su elevación al episcopado compuso antes de partir al destierro en Frigia, un comentario sobre el Evangelio de San Mateo, que ha llegado hasta nosotros. Sin embargo, sus principales escritos son sobre el arrianismo. San Hilario amaba la verdad sobre todas las cosas y no escatimaba ningún esfuerzo, ni rehuía alguno por defenderla. Así, San Hilario defendió ardientemente los decretos del Concilio de Nicea, cuando éste se vio amenazado por las intenciones del emperador Constancio quien reunió un concilio de arrianos de Selucia de Isauria, a fin de neutralizarlo. Hilario murió en Poitiers, probablemente en 368.

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

San Hilario, Obispo de Poitiers

 

Los santos, buscadores de la verdad, practicantes de la verdad, como san Hilario, obispo de Poitiers. Si tú como ellos, los santos, buscas la Verdad, la hallarás en la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana; y esta misma Verdad que buscas, te dará la santidad.

P. Jesús

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7 de Abril / San Hegesipo

Actualmente se considera a San Hegesipo como el padre de la Historia de la Iglesia. Era judío de nacimiento y pertenecía a la Iglesia de Jerusalén. En Roma paso casi 20 años, desde el pontificado de San Aniceto hasta el de San Eleuterio. El año 177 volvió al oriente, donde murió ya muy anciano, probablemente en Jerusalén. La tradición indica que en el curso de sus viajes visitó los principales centros cristianos del occidente y del oriente e hizo notar con gran satisfacción que todas las herejías provenían de individuos, pero que ninguna de las Iglesias ni sedes episcopales habían caído en el error; en todas partes había encontrado la unidad de la fe tal como lo había querido Cristo. Desgraciadamente, solo se conservan unos cuantos capítulos de los cinco libros de la Historia de la Iglesia que escribió y que comprendían desde la Pasión del Señor hasta la época del autor.

Fuente: ACI Prensa

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

San Hegesipo

San Hegesipo escribió y demostró que la Iglesia estaba unida, y que sólo por unos cuantos individuos, se propagaba la falsedad.

En todos los tiempos hay individuos que quieren ser protagonistas propios dentro de la Iglesia Universal, la Católica, Apostólica y Romana, y se desunen del Papa, de la verdadera enseñanza de Cristo, y se hacen dios.

P. Jesús

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13 de Abril / San Hermenegildo, Mártir

Hermenegildo y su hermano, Recaredo eran hijos de Leovigildo, rey de los visigodos de España, y de su primera esposa, Teodosia. Su padre los educó en la herejía arriana. Sin embargo, Hermenegildo se casó con una católica, quien con su ejemplo y oraciones convirtieron al mártir. Su padre al enterarse de esto se enfureció y lo desheredó, y tomó prisioneros a su esposa e hijo. Sin embargo, luego de un año hicieron las paces. Tiempo después, la segunda esposa de Leovigildo empezó a despertar nuevas sospechas contra Hermenegildo, que fue encarcelado en Tarragona acusado de herejía; se le ofrecía la libertad a condición de que se retractase.

El mártir pidió fervorosamente a Dios que le fortaleciese en su combate por la fe, añadió mortificaciones voluntarias a sus sufrimientos y se vistió con un saco, como los penitentes. Al negarse a recibir la comunión de manos de un obispo arriano, su padre lo mandó matar. Hermenegildo recibió la noticia con gran resignación y murió instantáneamente de un solo golpe de mazo. San Gregorio el Grande atribuye a los méritos de San Hermenegildo la conversión de su hermano Recaredo y de toda la España visigótica.

Fuente: ACI Prensa

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

San Hermenegildo, Mártir

Que un padre que te ha engendrado, te haga matar por ser tú cristiano, por pertenecer a la Santa Iglesia Católica, es duro de saber, y así fue como murió mártir San Hermenegildo; ¿y tú te quejas de que tu padre te “haga mala vida” porque eres fiel católico y no pagano como él,  a pesar de ser bautizado? No te quejes, porque hay santos, hijos de reyes, como san Hermenegildo, que fue sentenciado a muerte por su mismo padre, el rey de los visigodos de España, llamado Leovigildo.

Hermano, amigo de Dios y mío, acepta el sufrimiento que padeces por esta sentencia de “muerte”, a la que tu padre o madre, o ambos, te han destinado por ser tú un futuro santo, santa; lucha por dar buen ejemplo y reza mucho por ellos, como lo hizo la esposa del mártir, una buena católica, no como muchas que dicen que lo son y no lo son; ésta lo era de veras, sufrió prisión ella y su hijo, para que sufriera san Hermenegildo y abandonara así la fe.

La historia relata que, por la muerte del santo, su hermano Recarero acogió la fe del mártir y, no sólo él, sino buena parte de los españoles, porque la injusticia, la imposición, la falta de respeto a la libertad interior del hombre, el ir contra el mismo Dios que a todos nos deja libres, pesa en las conciencias y acaba siendo una voz de auxilio para las almas bienaventuradas.

Muy seguro que, posiblemente, el rey Leovigildo y su segunda esposa, así como muchos consejeros de su reino, están quemándose en el Infierno a perpetuidad, por todo el mal que hicieron, porque matar a un hijo, por su fe, es una maldad superior. Y todos los padres que no dejan que sus hijos sean santos, estos padres, si no cambian, les esperan las llamas. Pero mientras hay vida, hay esperanza, y no penséis que si el hijo o hijos desisten de su fe y, siguiendo los pasos de su-s padre-s, abandonan la fe, esos padres lleguen a salvarse del Infierno. ¡No! porque en su corazón reside el odio a Dios Padre, a Dios Hijo y a Dios Espíritu Santo; y habeis leído que los pecados contra Dios Espíritu Santo no serán jamás perdonados, y, ¿cómo se peca contra el Espíritu Santo? Si el Espíritu Santo es Amor, se peca contra Dios Espíritu Santo renunciando descaradamente al amor de todo un Dios, que murió en la Cruz para tu salvación; entonces, todos lo que, pudiendo aceptar el Amor de Dios, y no quieren hacerlo, todos esos son reos del Infierno, y más si no dejan que otros lo acepten, ya sean padres, como hijos, hermanos, amigos, o novios. Hay muchos novios que no dejan que su futura pareja sea fiel a la fe; a estos, a estas, por el daño que hacen a las almas consagradas, por su feroz lucha contra Dios Espíritu Santo, les esperan las llamas; así como a los cónyuges que ponen trampas y hacen caer a los que, amando a Dios sobre todas las cosas, les son de tropiezo para amar y servir a Dios con todo su corazón. ¡Mucho cuidado, paganos! Porque la muerte llega irremediablemente y, si no cambiáis, podéis ser sentenciados a un Infierno de azufre y fuego, y aunque ahora puedes reírte, te lo digo yo: de Dios nadie se ríe.

P. Jesús

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6 de Agosto / San Hormidas

Originario de la Campania, era un diácono de Roma, viudo, cuyo hijo San Silverio había de ceñir también la tiara pontificia. En el año 514, fue elegido Papa. Tuvo que consagrar toda su actividad al problema delicado y complejo de la situación que había producido en el oriente el cisma provocado por Acacio de Constantinopla, con el fin de aplacar a los monofisitas. A San Hormidas pertenece el honor de haber acabado con el cisma mediante la confesión de fe que lleva su nombre: “La Fórmula de Hormidas”. Este documento, citado todavía por el Concilio Vaticano I, es una de las pruebas más fehacientes de la autoridad que se atribuía al Papa en los seis primeros siglos.Sabemos que San Hormidas fue un hombre inteligente, hábil y amante de la paz . En sus últimos años tuvo el consuelo de ver cesar en Africa la persecución de los vándalos.

FUENTE: ACI Prensa

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

San Hormidas

Los santos sufren y luchan pacíficamente con las armas de las obras de su fe para que la Iglesia continúe fiel a Cristo, al Evangelio.

San Hormidas hizo mucho bien, por eso se le recuerda, por el servicio desinteresado a la Iglesia de Roma, a la Iglesia de Dios.

P. Jesús

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