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Fe

35 Carta / A ti, que llevas una vida coherente con tu fe

Domingo, 13 de febrero de 2.011

A ti, que llevas una vida coherente con tu fe:

No te importe no alcanzar tus expectativas personales laborales, sino que piensa más bien en la alegría que tiene Dios de verte vivir una vida coherente con tu fe. Es bueno y Dios quiere que tengas ganas de éxitos profesionales, de ser el mejor en tu trabajo y que lo hagas todo por amor a Él, para demostrarle con él, el trabajo, que te esfuerzas en ser mejor persona, que persigues tus éxitos llevando a grado heroico las virtudes cristianas, que son el fundamento de la felicidad de tu alma. Y puede que no te llegue el éxito, la recompensa de tus esfuerzos, porque otro gana y tú pierdes en el barómetro de la vida comercial, pero ante Dios eres un luchador, y eso es lo que vale, y eso es lo que cuenta, y eso es lo que quiere Dios que sigas haciendo.

Pocos llevan una vida coherente con su fe, porque persiguen más el éxito comercial que una buena obra. Pero tú no eres de estos, estás hace algún tiempo viviendo la fe a tope, y eso es lo importante, ¡vigila!, porque, muy seguramente, Dios te dará el éxito desde otra perspectiva, y puede incluso que sea más importante que el que esperabas conseguir. Tu misión en la vida es vivirla haciendo obras de la fe, y la fe es una virtud que mueve montañas; así que… yo te diré, que puedes esperar de Dios cualquier regalo inesperado, si has obrado según su voluntad, a pesar de tener que doblegarte en muchas cosas que tu inclinación personal te llevaba. El éxito es de los que tienen a Dios de su bando, y Él, Dios, vive en la labor bien hecha y efectuada para mayor gloria de Dios.

Dios sabe que estás abatido porque no has conseguido tus propósitos, pero es que, a pesar de ser bueno que tengas propósitos, lo mejor para ti es que en vez de ser tú quien sea feliz y recompensado por tu labor, lo sea Dios Nuestro Señor Jesucristo, que como Él hizo, ¡murió!, para que Dios fuera glorificado; y Jesús, Dios Hijo, pasó haciendo el bien siempre, y eso debes hacer tú, si quieres triunfar de verdad en este mundo y en la Eternidad. 

A Dios no se le puede engañar, Él sabe lo que escondes en tu corazón. Ten en él tus deseos de, sobre todo y ante todo, SERLE FIEL, y Dios te compensará, si de verdad eres coherente con tu fe.

 Con afecto sincero.

P. Jesús

© copyright

Para quien quiera contestar a la carta, CLICAR AQUÍ, aunque el P. Jesús no podrá responder a cada uno, sí que pedirá a Dios Padre, en nombre de Jesús por esta persona y sus intenciones. EXPLICACIÓN.

94 Carta / A ti, que quieres y no puedes

Domingo, 9 de septiembre de 2.012

A ti, que quieres y no puedes:

Amigo-a, ánimo, porque podrás, podrás ser y hacer todo lo bueno que pretendes, sólo debes unirte a Dios y pedirle lo que siente tu corazón; todo lo que desees y es bueno, Dios te lo concederá, pero ten fe y haz oídos sordos a los que te dicen que es imposible, porque para Dios no hay nada imposible.

Haz tu plan de vida, cuídate y cuida de los demás, dando lo mejor de ti y previniendo cualquier “ataque” de todos estos que no hacen y no dejan hacer, y de estos otros que quieren que hagas lo que ellos decidan. ¡Cada quien tiene su vida!, y Dios que esté en la vida de todos, y así todos felices y contentos; pero no, hay quieres no paran, no paran de ir a los demás para dañarlos con sus palabras y comentarios fuera de lugar, pero que les quema el corazón, y lo sueltan para así hacer lo que dicen que deben hacer, es decir; decir tonterías, que sí que piensan, pero que no las han meditado correctamente. ¿Qué hacer con todos estos?, armarse de paciencia y poner cara de escuchar, pero cerrar fuertemente tu corazón para que no entren en él sus comentarios, que los preparan para acobardarte, para “lincharte”. ¡No permitas que hagan de tu vida su vida!; si lo que quieres hacer es algo bueno, ¡adelante!, no necesitas el permiso de nadie. Es más, ¡Dios lo quiere!, porque cuando Dios habla al corazón para que una persona luche y gane en sus proyectos buenos, los ángeles siempre están dispuestos a servirle, y los demonios siempre están dispuestos a hacer fracasar cualquier buen proyecto.

Aprende a pasar de los que no quieran venir contigo.

Aprende a dejar a los que te arrastran a un lugar que no es el que tú has decidido por propia voluntad.

Pasarán dos cosas, que algunos te dejarán y que otros, después de dejarte, te seguirán. Pero si no das tu paso adelante, siempre te sentirás como un cobarde, siendo una persona con tan grandes y buenas cualidades, como tienes. ¿Crees que perderían el tiempo contigo si estuvieran seguros de que no podrías conseguirlo? Saben que podrías, por eso no quieren que lo hagas, no quieren que te demuestres a ti mismo que puedes.

Ve a las personas que confían en ti, ve a los que te aprecian de verdad, valorando quien eres y animándote a todo lo que quieres hacer y que puedes hacer, porque es algo bueno, es hacer el bien; y por otro lado tienes a Cristo viviendo en ti, por vivir tú en Gracia de Dios; entonces, todo te es posible, incluso eso que no quieren que hagas posible. Tú, atrévete, arriésgate y confía en ti, por ser algo bueno, y siendo así, Dios te apoyará en todo; es decir, confía en ti, porque tienes a Dios en tu corazón, y en tu inteligencia vive Dios Espíritu Santo. Demuéstrate a ti mismo que puedes, porque PUEDES.

No seas de los que ya no luchan más, de esos tantos que los han vencido esos demás, y van desdichados por la vida. ¡Es tu vida! La vida tuya va de ti, así que anímate a seguir tu estrella. Tú puedes. No te va a faltar jamás tu voluntad, ni mis oraciones por ti. ¡Ánimo! Lucha y GANA, ¡¡¡ya!!!

Con afecto sincero.

 P. Jesús

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Para quien quiera contestar a la carta, CLICAR AQUÍ, aunque el P. Jesús no podrá responder a cada uno, sí que pedirá a Dios Padre, en nombre de Jesús por esta persona y sus intenciones. EXPLICACIÓN.

 

99 Carta / A ti, que me vives el Año de la Fe

Domingo, 14 de octubre de 2.012

A ti, que me vives el Año de la Fe:

Por ser católico bautizado, tienes el goce de estar viviendo en el Año de la Fe, que por la Comunión de los Santos de todos los tiempos, va a dar mucho fruto de bondad, de santidad, por la caridad de muchos que viven la fe, hacen obras de fe, arrepentidos de sus pecados y errores cometidos antes de hoy, porque hoy, el primer domingo del Año de la Fe, es un buen día para empezar esa nueva vida para el resto de tu vida, la vida de la fe, propagando la misma con el ejemplo y las palabras que salgan de tu boca.

Bendice a todos, para que Dios te bendiga a ti. Hay mucho poder en la bendición de una persona a otra; antes, en los tiempos del antiguo testamento, se valoraba mucho más la bendición; quizás porque, por tradición, se recordaba mucho más a Dios; ahora, los tiempos, pudiendo ser tan buenos para la fe, quizás falta más tradición, porque seguir la moda, se lleva a muchas almas tras el éxito mundano, perdiendo el éxito personal de realización de uno mismo.

Por favor, aquí los de CatholicosOnline.com, que pongan el link del Evangelio de hoy, porque no voy a repetir el tema y quiero aquí también hablar del Año de la Fe; así que entrad a leer y disfrutad de la Buena Nueva, el Evangelio de la Fe, que así denominamos los de CatholicosOnline.com, y yo me considero de ellos, porque aquí me hacen el favor de dejarme llegar a ti, sí, a ti, mi querido amigo, mi querida amiga, que me lees, y descubro en tus comentarios que nuestro cariño es mutuo, porque el cariño, la ternura, que como sacerdote siento por ti, me lo devuelves y ¡soy feliz!

Link al Evangelio de hoy: http://www.evangeliomeditado.com/Evangelio_12/Octubre_12/14_10_12.html

Como te digo, soy feliz, porque mi fe y tu fe nos une en el Año dichoso de la fe.

Disfruta de estos doce meses que llenarán tu alma de dicha, la dicha de conocer, servir y amar a Dios, la dicha de decidir tú ser bueno, el mejor, porque puedes serlo; con Dios puedes tener éxito en esto, en ser bueno, ¡mejor cada día!, y disfrutar de la fe; esa fe que es la esperanza cumplida de un Dios que verdaderamente te ama, un Dios que murió de Amor por ti, y en cada Misa, vuelve a morir de Amor por ti.

Eres amado por Cristo, te lo digo con la verdad de ser sacerdote, con la verdad de conocer bien a Dios en unidad, con la verdad de mi vocación y de mi cariño y gran ternura que siento por ti.

Hemos visto todos cómo el capitalismo, al igual que el comunismo, no fue nada bueno para nadie, sólo para los que comercializaron con él, sólo para los que se llenaron los bolsillos, tanto en el comunismo como en el capitalismo. Y ¿qué habéis aprendido?…

A pesar de la maldad de las personas individuales, la Iglesia Católica es la que fundó Cristo.

Amigos del alma, os invito a reflexionar sobre la fe, sobre vuestra fe y la dicha de practicarla. ¡No os quedéis sólo en que Dios es Jesús, y que creyendo eso, ya te salvas!; Dios juzga, juzga por las obras que cada quien ha hecho en su vida; y si tienes fe, fe en que Jesús es Dios y te salva, creerás también en todas sus otras palabras; por eso te pido que leas el Evangelio y sepas, y sabiendo, te llenes de fe y goces de saber que hay un Cielo MARAVILLOSO que te espera, y Dios quiere dártelo porque te Ama, y también quiere que lo aceptes como Amigo, como compañero de tu cruz, y que dejes que la lleve contigo; y para eso, vivas la fe, no sólo tengas fe, sino que vivas la fe, esa fe que, pasada la prueba, te dará la alegría de vivir, aquí en la tierra y otro día en el Cielo.

Disfrutemos de la fe, propaguemos la fe, amemos la fe; y con las obras de nuestra caridad demos esperanza a todos, A TODOS.

Tengo fe en tus obras de fe.

Con afecto sincero.

 P. Jesús

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137 Carta / A ti, que piensas que has dejado de tener fe

Domingo, 11 de Enero de 2.015

A ti, que piensas que has dejado de tener fe:

Sí, lo crees, crees que no tienes fe, ya no te motiva la fe católica, sientes a Dios muy lejano, muy lejos de ti, en el infinito, y ni te preocupa que la Madre de Dios, la Virgen María, sea tu madre también. Realmente no te interesa nada, todo se te hace cuesta arriba y crees que no vas a poder llegar. Y, ¿sabes qué?, te lo diré: estás decepcionado de la vida, sí, lo sé, y también de ti mismo y de todos; no encuentras ni un hombre bueno, todos los que están cerca de ti, en estos últimos tiempos te han mostrado lo peor de ellos mismos.

Te lo diré, no es que no tengas fe, es que no recibes cariño, afecto.

Cuán dura es la vida para ti, amigo, amiga. Lo sé, lo sé.

Anda, ven y démonos un fuerte abrazo, de estos abrazos de un cura de pueblo que te conoce desde siempre y sabe que necesitas afecto del bueno, del sincero, del que se da con amor ágape.

¿Cuántas personas piensan que no tienen fe, y lo que les ocurre realmente es que no tienen afecto sincero?, ¿conoces alguno de ellos?, pues es muy triste que los conozcas; si los conoces, y no has hecho nada para darles tu respeto, y digo respeto, no digo afecto, porque el respeto sustituye muy bien al afecto, es más,  los que no son familia, mejor darse respeto que afecto, porque el afecto te implica y a veces uno no está preparado para implicarse; por esto tú conoces a gente que piensan que no tienen fe, y no puedes remediarlo, porque dar afecto sincero, amor ágape, sólo lo pueden dar de verdad, los que aman a Dios sobre todas las cosas, y tú, digamos la verdad, tú tienes muchas preocupaciones en tu vida diaria, por eso los sacerdotes somos tan valiosos, porque no es que no tengamos preocupaciones, tenemos las nuestras y las de todos, pero por eso mismo, por tener tantas, acudimos a Dios, que sabemos que es el único que puede remediarlas. Muchos, cuando ven a uno que sufre, piensan que saben el porqué, y se dicen que no pueden remediar su sufrimiento, así que mejor ni acercarse a esos. ¡Y hay tantos que dicen que pierden la fe!, tantos. Dales tu respeto, pero que sea sincero, respeta su identidad, su persona, su trabajo, su personalidad, y salúdales, y sobre todo reza por ellos, y no te sientas mal de pensar que no puedes ayudarles, porque realmente ¿puedes ayudarles?; puedes interceder por ellos con tu oración a Dios, pidiendo por su persona y buenas intenciones, y tú sigue fiel viviendo la fe.

Y si eres tú, el que me lees, ese que cree no tener fe, ya sabes lo que te digo, eso que sé, que los amigos han resultado no serlo, y los familiares dicen que te ayudan, criticándote y quejándose de ti; entonces comprendo que pienses que no tienes fe, porque todos ellos, o por lo menos muchos, son de tu círculo, de los de ir a Misa, de los que te acompañan en una que otra meditación, pero ¿qué has recibido de ellos?, ¿te han perdonado tus fallos, tus errores, tus pecados?; dicen que sí, pero a la mínima te lo recuerdan; y tú, mientras, quisieras olvidarlo, porque ya lo has confesado a un sacerdote católico, y Dios te ha dado su perdón, pero ellos, esos que dicen que te conocen, no te perdonan con sus palabras y obras; aunque a veces te dicen que sí, luego recuerdan todo de ti, desde tus inicios, ¡todo!

Amigo, amiga, en estos tiempos que la crisis mundial económica ha hecho tanto mal a las personas, y a ti te ha tocado padecerlo, estás viviendo las consecuencias, no de tu mala administración, sino de que las cosas ya no son como antes, y hace algunos años que han dejado de serlo. Comprende que no eres tú, sino la situación mundial económica la que hizo que algunas cosas se torcieran, y otras, sí que fuiste tú, porque cometiste errores, pero no todo fue culpa tuya, hubo precedentes, hubo causas, hubo muchas cosas que aún están escondidas, y quizás nunca se sabrán, pero ¡qué más da!, la realidad es que tienes que vivir con esto, con todo tu pasado y presente, y esperar diligentemente tu futuro. Ah, pero me dices que no tienes fe. ¿Ves?, en quien no tienes fe, es en ti mismo, no en Dios, en Cristo. Y déjame decirte que Dios, que Cristo, confía en ti, se fía de ti, digan lo que digan los que dicen. Tú, busca en Dios tu esperanza, y Dios, ya sabes que te perdonó, y teniendo tú su perdón, entonces, vuelve a empezar de nuevo; otra cosa es que los que no te perdonan, aunque a veces te digan que sí, esos, a mi me parece que no creen en ti, aunque les demuestras que las cosas están cambiando, pero estás tan abatido demostrando, que este abatimiento hace que creas que no tienes fe. Ahora no tienes fe en ti mismo, pero sí que tienes fe en Dios; si me has leído hasta aquí, y por leerme, sé que tienes esperanza, te digo que tu esperanza en Cristo será cumplida, porque Dios ama una y otra vez, es decir, ama siempre, en tiempos de crisis y en tiempos de prosperidad. Y Dios puede cambiar las cosas, sólo hay que pedírselo. Empieza pidiéndole te de fe, te aumente la fe y las obras de la misma.

Dios te Ama y confía en ti.

Te ama también Santa María.

Y yo, un sacerdote que ama al Padre Dios, también siente por ti, este amor ágape, que te he demostrado y te demuestro en este abrazo que ya te he dado y que ahora mismo te doy. ¡Amigo!, ¡Amiga! Dios está contigo, seas como dicen que eres, sea como hayas sido. Tienes una vida por delante para que Dios te ayude a ser la mejor versión de ti mismo, de ti misma.

Un abrazo y mi bendición. A partir de ahora, todo, todo te irá mejor.

Con afecto sincero.

P. Jesús

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