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Sexo

25 Carta / A ti, que abusaron de ti sexualmente

Domingo, 28 de noviembre de 2.010

A ti, que abusaron de ti sexualmente:

Dios te comprende, comprende tu tristeza, tu soledad y depresión, y quiere decirte que tú no tienes la culpa de nada, tú fuiste la victima de la maldad inducida por Satanás.

Perdona. Sí, te lo pido: perdona. Puedes perdonar, si te cuento que esta persona que te hizo esto, cuando nació era un bebé necesitado de amor y afecto, pero… la vida no le dio lo que necesitaba y se vició, calmó su amargura con el sexo y, como animal de caza, abusó de tu inocencia. Debes perdonar, pero, aunque no puedas, debes hacerlo; ¡hazlo por amor a Dios! No lo hagas por él-ella, hazlo porque Dios te ama y te lo pide.

Acepta que abusaron de ti, acepta que son malos, que esta persona fue mala, y todo y así: perdona, porque sí.

No es bueno para ti, que lo malo que otros han hecho, y aunque te lo han hecho a ti, te influya tanto, más que Dios mismo, que tanto te Ama y te pide, que aceptando lo que pasó, lo veas como un mal que recibiste sin merecértelo, sin tener nada que ver con ello, pero que, aun habiéndolo recibido, la vida continúa, la vida sigue y debes de vivirla con Dios. Únete a Jesús, únete a la Virgen María, y empieza una nueva vida; aunque haga muchos años de aquello, debes y puedes empezar hoy a vivir mejor. Tu calidad de vida es el perdón. Perdónate y perdona, porque la víctima muchas veces se siente culpable, pero no lo es. Las personas que han sido abusadas sexualmente, que han sido violadas, no tienen la culpa de los pecados de otros, y tienen todo el amor de Dios y de su Madre, la Virgen María.

Ve a Misa, asiste a Misa y aprende a perdonar como Dios perdonó a sus verdugos, y a todo el mundo, y aceptando su Cruz, hizo lo que tenía que hacer, se llenó de compasión por el pecador, que aunque no se arrepintieron muchos, Él los perdonó, porque es Dios, y hay que imitarlo en todo a Cristo, y debes imitarlo también en esto, en perdonar a los que abusaron de ti, al que abusó de ti. Acepta su pecado y no peques vengándote, porque tú debes vivir en paz, y la paz está en recibir el Amor de Dios, que tanto te Ama. Eso es lo más importante, para ti y para todo el mundo, sentir en ti el Amor con que Dios te ama, y si no perdonas, no podrás sentir el Amor con que Dios te Ama, porque no perdonando, demuestras que te interesa más el que de dañó, más que Dios, Jesús, que tanto te Ama.

Medita mis palabras y perdona.

 Con afecto sincero.

P. Jesús

© copyright

Para quien quiera contestar a la carta, CLICAR AQUÍ, aunque el P. Jesús no podrá responder a cada uno, sí que pedirá a Dios Padre, en nombre de Jesús por esta persona y sus intenciones. EXPLICACIÓN.

26 Carta / A ti, que dices que necesitas de sexo

Domingo, 5 de diciembre de 2.010

A ti, que dices que necesitas de sexo:

Sí, a ti, que no tienes pareja, que no tienes a quien amar y sientes necesidades sexuales. A ti te digo que debes esperar a casarte, que debes esperar a sentir amor, a ser amado y a unirte a tu cónyuge bajo el yugo suave del amor matrimonial.

No te dejes usar. No uses a nadie.

Puedes pasar la prueba, debes pensar que sin amor, sin sacramento matrimonial, no te es lícito el acto sexual.

A veces hay necesidades sexuales porque las ideas de lujuria han invadido la conciencia y, por las conversaciones oídas, crees que necesitas sexo para vivir. Lo que necesitas es amor, enamorarte y sentirte amado. Y mientras no entres en esta condición natural para el ser humano, no sigas los instintos del animal, de ser irracional, porque tú tienes una mente que se une al corazón para dar y sentir amor.

Deja que Dios te Ame, y no lo hagas llorar más, vendiendo tu identidad moral por la lascivia.

Sé que quizás estás separado, o eres divorciado. Acércate a Dios y deja que su Amor te haga compañía en los momentos en que el cuerpo, acostumbrado al sexo, pide y te grita una compañía: ¡cualquiera! Somete con voluntad tus instintos, y, no peques, porque Dios llora desde el Cielo, esperando le pidas ayuda. No te pongas en condición de pecar, no trates con personas que no te ayuden a ser mejor cada día, a las que tú puedas ayudarlas también a ser más puras. No hables de impureza. Habla de castidad, de amor a Dios sobre todas las cosas, del cumplimiento del deber, de hacer lo correcto. Y si pecas, ve a confesarte con el firme propósito de no pecar nunca más.

Dios te Ama. No te sientas miserable por tus deseos, acéptalos como parte natural de ser tú una persona normal, y siendo normal, lucha contra ellos, y sigue el ideal de desear casarte por amor, para el amor, y unidos ambos a Dios que es Amor.

Si necesitas de confesión, acude al sacerdote, confiésate; los sacramentos están para ser usados, porque Dios te ama demasiado para dejarte solo y abandonado.

Confía en Aquel que todo lo ve.

El sexo sin amor, no es lo que tú necesitas. Tú necesitas amar y ser amado. ¡Cásate por amor!

 Con afecto sincero.

P. Jesús

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60 Carta / A ti, que te cuesta seguir

Domingo, 25 de septiembre de 2.011

A ti, que te cuesta seguir:

Quien no se casa bien, le cuesta seguir haciendo el bien.

El casarse por la Iglesia, para recibir el sacramento, que se dan los propios esposos, uno al otro, por recibirlo sin estar en pecado mortal, por tener la intención de cumplir los votos del mismo, que se prometen en el mismo acto de decir con la voz, “sí quiero”. Es la Gracia de Dios que actúa en el Santo Matrimonio, mientras uno de los dos o ambos sigan viviendo en Gracia Suya, por confesar sus pecados personales, y, por comulgar, recibir nuevamente a Dios en Unidad de Caridad; porque Dios Ama y se Ama; te Ama y se Ama al Amarte. Y cuando un cónyuge obra con Caridad, ama y se ama, porque hay que amar a los demás como a sí mismo, y así, debe un cónyuge amar al otro, como a sí mismo.

Me escribió una persona que sufre mucho, y que me uno a su dolor y lo hago mío, y con este acto, llevo su cruz con mi unión a Dios mismo en total Unidad, por vivir la Caridad y estar en Gracia de Dios. Y me dijo: Padre. Mi esposa lleva 5 años en estado vegetal permanente, y siempre he estado junto con ella en casa y con mis hijas. Tengo 24 años de casado, 50 años; me es extremadamente difícil el no tener relaciones, que pasa con los que estuvimos 19 años felizmente casados, y estábamos en cierta forma con una vida sexual excelente como pareja, yo se que el sexo no es necesario para vivir, pero si a los sacerdotes que están preparados y han decidido llevar un celibato, les es muy difícil, ¿qué pasa con gente como yo?” Y le digo: hijo, ven a mis brazos, y déjame decirte que tu dolor me duele en el alma, que no quisiera que pasaras por eso y que quiero que te salves, porque ya ves, lo que ocurre con la vida, tu esposa vive y mira como está, ¿qué puede pasar contigo?, ¿qué será de ti?, porque el hombre, la persona, sólo vive 120 años, no vive para siempre, así que vas a morir, como va a morir tu esposa.

La fornicación es pecado mortal, y el pecado mortal te lleva al Infierno eterno.

¿Qué ocurre con un hombre que había sido millonario, que había tenido sirvientes, si pierde su fortuna? ¿Crees es lícito vaya a robar para seguir teniendo sirvientes y casas y coches, o tendría que aguantarse en su nuevo estado?

No llores, porque has visto la luz. Yo quiero que te salves, los sacerdotes nos hacemos sacerdotes para ayudar a Dios a salvar a los hombres.

No vas a vivir más de 120 años.

Hay un Cielo y un Infierno, y los pecados mortales hechos adrede, sabiendo que Dios no quiere que se hagan, son pecados que llevan a una persona al Infierno ¡por toda su eternidad!, y no lo digo por asustarte, sino para informarte y que tú libremente decidas sobre tu vida, sabiendo que Dios te Ama, y aun amándote tanto, no podrá salvarte si no dejas de pecar. Así son las cosas para todos, sean sacerdotes o laicos.

Me permito sugerirte que reces mucho para la recuperación de tu esposa. Asiste a la Santa Misa, y Jesús mismo, Dios, al recibirlo en la Comunión, después de una buena Confesión, te ayudará directamente y te dará la alegría de la fe.

Dice Dios que no da a nadie nada lo que no pueda soportar; entonces tú puedes soportar esta situación con la ayuda de Dios, desde luego, porque sin Dios, ¿qué se puede soportar?, y se pierde a Dios, por pecar. Así que si fornicas, no tienes a Dios, hijo mío.

Además yendo con otra mujer, fornicando con ella, la privas de una vida como la que tú tenías con tu esposa; ella, esta mujer, estas mujeres, ¿porqué no pueden ser felices como tú lo fuiste con tu esposa? Tienen derecho a enamorarse, a casarse, a vivir felices con su propia familia. Si tú la-s utiliza-s porque no puedes vivir relaciones sexuales, las destinas a una mala vida. ¿Qué son para ti?, sólo un cuerpo de placer, ¡esto es horrible!, son personas, ¡personas!, con sentimientos, que necesitan ser amadas, conocer el amor y formar una familia. Por tus necesidades fisiológicas, las condenas a ser carne de placer. Esto no está bien. Se harán ancianas y… (lloro por ellas, ¡pobres almas!)

Hacer el bien sin mirar a quien. Y aunque fueran prostitutas, que ya viven de vender su sexo, si todos hicieran el bien, no habría necesidad de que se prostituyeran por dinero, y tendrían que ocuparse en otras cosas, y en practicar la virtud, serían felices teniendo una vida digna.

Un hombre tiene que luchar para ser hombre. Sin lucha no se consigue nada. Seguro que has luchado, y mucho, para conseguir labrarte un porvenir económico; pues, mi querido amigo, en todo es así; la vida no da nada bueno de gratis, hay que luchar para tener una vida digna, una vida sana, una vida cristiana. ¡Lucha por tu pureza! No mires pornografía, ni te entretengas pensando en caricia. Ocúpate en visitar a tu esposa, en rezar por ella, en cuidar de tus hijas, en tu trabajo. Estate pendiente de que vas a morir, de que debes vivir bien. Reza, ¡reza!, para que Dios devuelva la salud a tu esposa y te de fuerzas para soportar con paciencia y santidad tu vida actual. ¡Haz obras de santa misericordia! Sé que es muy doloroso por lo que está pasando, te comprendo, hijo amado de Dios, por eso mismo, Dios murió en la Cruz, por tus sufrimientos, por esta cruz tuya que te cuesta llevar y que Cristo está dispuesto a llevarla contigo, eso sí, para que pueda ayudarte, tienes que ir a su “hábitat”, es decir, Él vive en la Gracia, por eso debes confesarte bien, con dolor de tus pecados, con intención y firme propósito de no pecar nunca más y con la esperanza puesta en Dios, en saber que te Ama. Ama tú a Dios sobre todas las cosas y personas, sobre ti mismo. Cuesta, ya sé que cuesta, por eso Dios dejó los sacramentos, para que no te cueste, para que te consuelen de tus pecados y puedas empezar una y otra vez, para que con Él, con Jesús, te salves, porque vino Dios al mundo a salvarte, a ti, ¡sí!, a ti.

No peques más.

Con afecto sincero.

 P. Jesús

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66 Carta / A ti, que quieres ayuda para salir de tu pecado sexual

Domingo, 6 de noviembre de 2.011

A ti, que quieres ayuda para salir de tu pecado sexual:

Hija buena, releo tus palabras que me dicen:

“Gracias Padre, por su mensaje, yo fui enviada a entregar la eucaristía por Monseñor X, en X, y desde hace algún tiempo por mi conducta de lujuria y mal comportamiento en mi hogar he dejado toda la actividad pastoral y me siento vacía, triste. Y mi novio quiere de nuevo esta relación no bajo matrimonio y me hecho débil y esta vez no lo permití más, ya no quiero ofender más a Dios. Ya basta me duele mucho haberme alejado de Dios yo era distinta. Por favor ayúdame a encontrarme nuevamente. Espero que no sea tarde para encontrar definitivamente el camino a Dios Padre y a la Virgen Santísima. Por favor ayúdeme.”

Lo que voy a decirte te dolerá, pero es preciso que te diga la verdad, hija mía, y es que tu novio no te ama, él trabaja para Satanás; aunque tenga palabras dulces, con las que te dice tantas veces “te amo, mi vida, ¡te quiero!” El amor  no es esta clase degradante de vida, donde la relación es una relación de lujuria pecaminosa, porque Dios no quiere que tengas sexo sin amor verdadero, sin el sello del matrimonio sacramental, y por eso es pecado, porque es una relación contraria a la voluntad de Dios, que Dios te creó, te Ama y quiere tu felicidad, y sabe cuál es la felicidad que te hará feliz, y no son estas relaciones sexuales con tu novio, sino que es tu relación con Dios mismo, respetándote a ti misma, porque tú no tienes nada que ocultar, eres soltera, puedes ser amada a la luz del día y con las delicias del amor intimo sacramental en el hogar; tú estás destinada a ser venerada, a ser madre y esposa y no a ser una mujer de la calle, porque haces lo mismo que ellas, te entregas, das tu cuerpo ilegalmente, porque lo legal es entregarlo en el santuario de la alcoba matrimonial. Ese novio NO TE AMA, te desea, te quiere suya por momentos, pero no te ama, y si no terminas esta relación por amor a Dios, la vais a terminar en pocos años, porque se cansará de ti, no te será fiel, si es que ya no te lo es, pero te vas a enterar y vas a quererte suicidar, ¿y todo por él?, por un ser que no sabe amarte como te mereces; ¡qué bajo has caído!

¡Levántate!

Respétate a ti misma. ¡Tú puedes vivir sola, esperando al amor de un hombre que te ame de verdad!

Mira los hechos, porque hay muchos actores que actúan en su vida normal y sobre todo actúan muy bien en temas de amor romántico; eso es fácil, se dejan llevar por la pasión del momento, y si, en esos momentos te quieren, te desean, aunque jamás te aman, porque el amor es buscar el bien del otro, y tú no vives bien; si él es incapaz de verlo, de darse cuenta de que no vives bien, y si lo ve y no le importa, en ambos casos, no te ama, ¡TE USA!

¿Y es que no tienes dignidad, hija mía? ¿Cómo puedes permitir que te usen? De acuerdo que tu cuerpo disfruta los momentos de sexo que le das y recibes, pero, ¿es que sólo eres una prostituta?, ¿es que no crees que eres digna de ser esposa y madre? ¡¡¡Por Dios!!! ¡Reacciona!

Tú eres una persona que necesita de amor y no sólo de lujuria. Tienes que tener, que hacer obras de amor, y esto es una convivencia normal dentro de la sociedad, dentro de tu familia, donde todos sepan que tu unión sexual es lícita, es por amor, amor para toda la vida, para compartir no sólo sexo, sino la educación de unos hijos mutuos, y una ayuda para tu santidad, para tu vida de relación humana, en tu trabajo, con tus proyectos.

Mi ayuda es hablarte claro, porque demasiados ocultan con indiferencia o neutralidad la verdad, y si sigues así, ¡vas a acabar mal!

Apártate de tu novio, ¡deja esta relación! Y ni hables con él, una persona que te trata así, no merece que le contestes nada, ¡no dialogues con él!, sus palabras haciéndote caer, son inspiradas por el diablo que ha conseguido apartarte de tanto bien como hacías. ¡Regresa a ser la que eras!, y, ¡sé mejor!, Dios te Ama así, caída, toda enlodada, toda tú vencida por la mala tentación, pero ¡mira!, ¡¡¡mira!!!… A tu petición de ayuda, ¡miles de Ángeles de Dios han acudido a darte testimonio de su Amor! De ahora en adelante, Dios Padre te llamará “Ángel”, porque tu vas a ser “un ángel” en todo cuanto hagas, porque la ayuda de Dios no defrauda, sino que ha venido a ti, y tú la notas, la sientes, porque la has pedido, y todo lo que se pide, Dios lo envía.

Olvidarás con los meses, pocos meses, a tu novio, ¡ese payaso, arlequín!, que te hundió en la ignominia de dejar tu voluntad por la lujuria. Te has ido a confesar y esto es bueno, muy bueno, ve tantas veces cuantas necesites ayuda, porque el consuelo viene a ti por la acción de Dios Espíritu Santo, ¡El Consolador!, que te envuelve en su “aroma”, en cuanto el sacerdote, en representación de Dios, te da la absolución de tus pecados.

Hija de Dios, amada mía, mi oveja perdida, Dios mismo vino a buscarte, y por eso tú escribiste: “Por favor ayúdeme.” Ya has sido ayudada por Dios; uno es ayudado por Dios, desde el mismo momento en que pide ayuda; esa palabra de auxilio, Dios la puso en tu corazón para que tú la digas en oración. ¡Qué bueno es Dios!

Has confesado, y tus pecados han sido perdonados. Haz indulgencia plenaria y resiste a las insidias de tu novio, que volverá a buscarte, muchas veces, porque es Satanás mismo quien le envía, para que caigas y mueras en esta vida, y en la otra, te pierdas el Cielo. Ese novio puede ser muy lindo, pero tiene el corazón podrido. Míralo como realmente es y no como te dice que es, o como crees que es por su manera de hablar lindo. De hoy en adelante aprende a observar los hechos, ¡las palabras se las lleva el viento!

Busca un buen joven en quien poner tu corazón con confianza, ¡qué hay!, hay buenas personas que quieren amarte, y hallarás al que quiere que seas con él, padres de hijos sanos y santos. Pero primero, date tiempo a olvidarlo, unos pocos meses, y luego ora y busca y reza a la Virgen Inmaculada, para que te llegue la dicha de ser amada y amar de verdad, con pasión, con deseo, con amor y servicio, dado y aceptado, y sobre todo viviendo la fe y la alegría de ser cristianos-católicos, que es el ¡no va más!, es lo que hay que poner de moda, la felicidad que da compartir la fe con la persona amada.

Hija, Dios te ha escuchado, vete en paz, y no peques más.

Con afecto sincero.

 P. Jesús

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