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21 de Marzo / Santa María Francisca de las 5 Llagas, Mística

Nació en Nápoles, Italia en 1715. Su padre era un tejedor, hombre de terrible mal genio, y la madre era una mujer extraordinariamente piadosa. Desde muy pequeñita fue obligada por su padre a trabajar muchas horas cada día en su taller de hilados, pero la mamá aprovechaba todo rato libre para leerle libros piadosos y llevarla al templo a orar. El párroco, admirado de su piedad y viendo que se sabía de memoria el catecismo, la admitió a los 8 años a la Primera Comunión, y al año siguiente la encargó de preparar a varios niños.

Como era hermosa, el papá le consiguió un novio de clase rica. Pero María Francisca le dijo que ella había prometido a Dios conservarse soltera y virgen para dedicarse a la vida espiritual y a ayudar a salvar almas. El padre montó en cólera y la castigó severamente; sin embargo, gracias a las influencias y mediación de un padre franciscano, el papá de la santa aceptó dejarla en libertad para que ella siguiese su vocación religiosa. El 8 de septiembre de 1731 recibió el hábito de Terciaria franciscana y siguió viviendo en su casa, pero con comportamientos de religiosa.

Frecuentemente mientras estaba en oración entraba en éxtasis. La Virgen se le aparecía y le traía mensajes. Tras la muerte de su madre, la santa decidió abandonar su hogar y mudarse a una casa cural donde permaneció los últimos 38 años de su vida, siempre en constante oración, penitencia y sufrimiento que los ofrecía por las almas del purgatorio y la conversión de los pecadores.

Poco después, le aparecieron las cinco llagas o heridas de Jesús en su cuerpo. Su salud era muy defectuosa y las enfermedades la hacían sufrir enormemente. El 6 de octubre de 1791 murió santamente. Y al año 1867 el Sumo Pontífice la declaró santa.

Fuente: ACI Prensa

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

Santa María Francisca de las 5 Llagas, Mística

Santa María Francisca de las cinco llagas, mística y mujer de su tiempo, es decir vivió en medio del mundo siendo religiosa y cumpliendo con su congregación. Tú puedes ser soltera consagrada o soltero consagrado viviendo en casa de tus padres y teniendo una plena vida espiritual; otros lo hacen y muchos lo han hecho, como santa María Francisca de las cinco llagas.

La santidad está en la vocación a servir totalmente a Dios, tanto si eres soltero-a, casado-a, religioso-a o sacerdote; la santidad está pensada para ti, y puedes y debes dejar que Dios te haga santo-a allí donde estés viviendo tu fe. ¡Vívela! ¡Sé santo! ¡Sé santa! Amén.

P. Jesús

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