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9 de Enero / San Adrián, Abad de Canterbury

Nació en África. Era abad de Nérida, cerca de Nápoles cuando el Papa San Vitalinano lo escogió por su ciencia y virtud para instruir a la nación inglesa de Canterbury, aún joven en la fe. San Adrián trató de declinar la elección recomendando a San Teodoro para el cargo, pero se mostró dispuesto a compartir los trabajos de la misión.

El Papa accedió a su petición y lo nombró asistente y consejero del nuevo Obispo. San Teodoro lo nombró abad del monasterio de San Pedro y San Pablo de Canterbury, donde nuestro santo enseñó el griego, el latín, la ciencia de los Padres, y sobre todo la virtud. San Adrián ilustró el país con su doctrina y el ejemplo de su vida, durante treinta y nueve años. Murió el 9 de enero del año 710.

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

San Adrián, Abad de Canterbury

 

Enseñad la virtud, oh santos futuros, vosotros que decís ser católicos, enseñad y practicad la virtud, como hizo san Adrián, abad de Canterbury.

Y como san Adrián, por la humildad que tenía, podía enseñar y practicar la virtud, imitémosle hermanos en Cristo, el Dios Humilde que se hizo Hombre y todo lo hizo bien. Amén.

P. Jesús

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17 de Enero / San Antonio Abad

Nació en una población del alto Egipto, al sur de Menfis, el año 251. Antonio se retiró a la soledad siguiendo el ejemplo de un anciano ermitaño de los alrededores. El trabajo manual, la oración y la lectura constituyeron en adelante su principal ocupación. A los 54 años de edad, hacia el año 305, abandonó su celda en la montaña y fundó un monasterio en Fayo. El monasterio consistía originalmente en una serie de celdas aisladas, pero no podemos afirmar con certeza que todas las colonias de ascetas fundadas por san Antonio estaban concebidas de igual manera. Más tarde, fundó otro monasterio llamado Pispir, cerca del Nilo.

San Antonio exhortaba a sus hermanos a preocuparse lo menos posible por su cuerpo, pero se guardaba bien de confundir la perfección, que consiste en el amor de Dios, con la mortificación. Aconsejaba a sus monjes que pensaran cada mañana que tal vez no vivirían hasta el fin del día, y que ejecutaran cada acción, como si fuera la última de su vida. “El demonio-decía- teme al ayuno, la oración, la humildad y las buenas obras, y queda reducido a la impotencia ante la señal de la cruz”.

Hacia el año 355, hizo un viaje a Alejandría a petición de los obispos para refutar a los arrianos. Ahí predicó la consustancialidad del Hijo con el Padre, acusando a los arrianos a confundirse con los paganos “que adoran y sirven a la creatura más bien que al Creador”, ya que hacían del Hijo de Dios una creatura.

Murió en el año 356, a la edad de 105 años. Parece que en 561, sus restos fueron descubiertos y trasladados a Alejandría, después a Constantinopla, y finalmente a Vienne de Francia. Las imagenes representan generalmente a San Antonio con una cruz en forma de T, una campanita, un cerdo, y a veces un libro. La liturgia bizantina invoca el nombre de San Antonio en la preparación eucarística, y el rito copto.

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

San Antonio Abad

 

San Antonio, santo de santos, hombre prudente y sabio, hombre de fe basada en el amor a la bendita Madre de Dios, a la que veneraba y tenía como suya; Ella lo consolaba, ella lo cuidaba y por eso vivió tanto, porque cuando una Madre cuida de su hijo, es un consentido del Padre. Todos los que queráis vivir muchos años para servir a la humanidad, pasando por el amor total e integral a la Divinidad un sólo Dios, acudid a María, dejad que Ella os adopte legalmente; no la veáis lejos, sino cerca, muy cerca, como lo que es tu verdadera Madre.

San Antonio, abad, pudo sobrevivir en su soledad porque no estaba solo, porque en el corazón de Antonio estaba la relación de amor total y pleno a esa Madre que Dios nos dio a cada uno de nosotros, de esa Madre que siempre te ve niño, que siempre está pendiente de ti y que en todas tus cosas se implica y te ayuda para que puedas hacerlas siguiendo la voluntad de Dios Padre, como hizo con su verdadero hijo Cristo, Dios Hijo.

Fíate de la Madre de Dios, de María, como lo hizo Jesús y triunfó: Resucito; nos Salvó, ¡triunfó!

Si tú quieres triunfar en tu vida, si tú quieres tener éxito en toda ella, deja que una Mujer que te ama sea tu ayuda, tú consejera, tú intercesora delante Del que todo lo puede, del Todopoderoso Amor que es Dios.

La clave de todo éxito humano es María.

P. Jesús

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5 de Febrero / Santa Agueda, Virgen y Mártir

Perteneció a una familia rica e ilustre, y que habiendo sido consagrada a Dios desde sus primeros años, triunfó de los muchos asaltos a su pureza. Quinciano, un dignatario consular pensó que podría llevar a cabo sus perversas intenciones contra la santa a través del edicto del emperador contra los cristianos. Así, Quinciano ordeno que la entregaran a una casa de mala fama donde la santa sufrió asaltos y asechanzas contra su honra.

Luego de un mes, Quinciano trató de asustarla con sus amenazas, pero ella se mantuvo como una fiel sierva a Jesucristo. Molesto por su negativa, el cónsul mandó que fuera azotada y llevada a prisión. Al día siguiente fue interrogada de nuevo pero su firme adhesión a Cristo fue motivo de nuevas torturas y sufrimiento para la santa, quien expiró pronunciando alabanzas para nuestro Señor.

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

Santa Agueda, Virgen y Mártir

“¡Antes de pecar, morir!”. Con su conducta, los santos van pronunciando con sus hechos esta frase que tanto agrada a Dios, nuestro Señor Jesucristo. Así lo hizo también, con sus hechos dijo tal frase santa Águeda, virgen y mártir. Es difícil ser santo. Y hoy hay tantos que quieren “bajar” el listón de la santidad; pero la santidad sigue siendo cosa de no pecar, de defender y preservar tu fe.

P. Jesús

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9 de Febrero / Santa Apolonia, Virgen y Mártir

Murió en Alexandria (Egipto) en 249 AD
Su fiesta se celebraba el 9 de febrero en el antiguo calendario litúrgico.
Vida de los Santos, Butler

Según la tradición, los padres de Apolonia no tenían decendecia a pesar de sus constantes oraciones a sus dioses. Finalmente la futura madre le pidió a la Virgen Santísima que interceda por ellos. Cuando la joven Apolonia conoció las circunstancias de su nacimiento, se hizo cristiana.

San Dionisio, obispo de Alejandría, fue testigo de la muerte de Apolonia quien era para entonces una diaconesa de edad avanzada. La describió en una carta a Fabio que fue preservada por Eusebio, obispo de Antioquía.

Estalló una persecución de los cristianos por el populacho pagano de Alejandría en el último año del reino del emperador Felipe. Los cristianos eran arrastrados fuera de sus casas y asesinados, sus propiedades saqueadas. La persecución comenzó cuando un poeta de Alejandría profetizó desastre por la presencia de los cristianos a los que consideraba impíos por no adorar a los dioses.

La primera víctima fue un anciano venerable llamado Metras o Metrius, a quien trataron de obligar a proferir blasfemias contra Dios. Cuando se negó, lo azotaron, le clavaron astillas de caña en los ojos, y lo mataron a pedradas.

La siguiente persona que aprehendieron fue a una mujer cristiana, llamada Quinta, a quien llevaron a uno de sus templos para forzarla a adorar al ídolo. Ella se dirigió al falso dios con palabras de desprecio que exasperaron tanto al pueblo que la arrastraron por los talones por encima del empedrado, la azotaron y le dieron muerte a pedradas. Por esos días, los alborotadores habían llegado al colmo de su furor. Los cristianos no ofrecían resistencia, sino que se daban a la fuga, abandonando todas sus pertenencias, sin quejarse, porque sus corazones estaban despegados de la tierra. Su constancia era tan general, que San Dionisio no supo de ninguno que hubiera renunciado a Cristo.

Se apoderaron de Apolonia y la golpearon en la cara, le tiraron todos los dientes, y después, prendiendo una gran hoguera fuera de la ciudad, la amenazaron con arrojarla dentro si no pronunciaba ciertas palabras impías. Les rogó que le dieran unos momentos de tregua, como si fuera a considerar su posición. Entonces, para dar testimonio de que su sacrificio era perfectamente voluntario, tan pronto como la dejaron libre, se lanzó dentro de las llamas.

Luego descargaron su furia sobre un santo hombre llamado Serapión y lo atormentaron en su propia casa; después lo tiraron de cabeza desde la azotea.

En la mayoría de las regiones de la Iglesia occidental se encuentran iglesias y altares dedicados en honor de Santa Apolonia, pero no se la venera en ninguna iglesia oriental, aun cuando sufrió en Alejandría.

San Agustín explica por que razón anticipó su muerte. El santo supone que obró por una dirección particular del Espíritu Santo, porque de otra manera no sería lícito hacerlo; nadie puede apresurar su propio fin.

Se la invoca contra el dolor de muelas y todas las enfermedades dentales, y se la presenta con un par de pinzas que sostienen un diente o si no, suele distinguirse por un diente de oro pendiente de su collar.

Santa Apolonia intercede por nosotros, para que no cedamos ante el paganismo actual que nos arrastra y nos quiere seducir. Que tu ejemplo y el de los otros mártires nos de fuerza para ser fieles a nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

Santa Apolonia, Virgen y Mártir

Santa Apolonia, virgen y mártir, vivió en un tiempo de la historia de la humanidad en que faltaba humanidad y santidad. Ella fue santa, así lo declara la Santa Madre Iglesia, que tiene el don de poder decir quien es o no es santo. Si la Iglesia proclama santa a santa Apolonia, a pesar de que los historiadores dicen que ella misma se adelantó a echarse al fuego, donde ya iban a arrojarla, es porque sabe, sabe que hay santos, como santa Apolonia, que reciben por inspiración Divina mandatos quizás incomprensibles para algunos hombres, y quizás sean hombres de fe, pero Dios sabe el porqué de todo, y todos lo sabremos en el juicio universal. Sí, también sabremos de tus intenciones, y de las mías.

No juzguemos a los santos, porque ellos son santos.

P. Jesús

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19 de Febrero / San Auxibio, Obispo

Auxibio nació en Roma, de padres idólatras y tenía carácter dulce y honesto. Para asegurarle un puesto en el desempeño de los cargos públicos, su padre quiso que contrajera un matrimonio ventajoso, pero el santo tenía otros propósitos y pensaba en hacerse cristiano, huyendo de la ciudad y embarcándose en secreto hacia la isla de Chipre.

En dicho lugar, Auxibio encontró a Juan Marcos, pariente de San Bernabé quien lo bautizó, confirmó y lo instruyó sobre como predicar para luego ordenarlo sacerdote y obispo. Juan Marco le confió también la misión de predicar en la ciudad de Soles, donde fue acogido favorablemente por un sacerdote de Júpiter, a quien lo edificó con su vida santa, hasta llegar a convertirlo.

El Apóstol Pablo supo por Juan Marcos los progresos que hacía la fe en Chipre y le confió a Heracles el poder de instituir más obispo y de construir una nueva Iglesia. Auxibio empezó a predicar la fe en pleno día y luego de la construcción y consagración del nuevo edificio, comenzó su obra de apostolado a la vista de todos.

La gracia de Dios lo sostuvo y los milagros corroboraron su predicación de modo que llegó a formar en Soles una comunidad cristiana floreciente. Después de un episcopado de 50 años, Auxibio sintió que se aproximaba su fin y reunió a su clero y los exhortó a permanecer firme en la fe.

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

San Auxibio, Obispo

Para vivir bien la fe, necesita un santo ayuda de otras personas cristianas, como le aconteció a san Auxibio, obispo, que con la ayuda de fieles creyentes, su fe se robusteció y, por la ayuda en las enseñanzas de la predicación, pudo al final el santo salir a la luz del día a predicar y, siendo luz y ejemplo de santidad, cambió buena parte de las personas que le oían, y no le faltaba la señal y el poder de Dios, que hacía milagros a través y con él.

P. Jesús

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28 de Febrero / Beata Antonia de Florencia, Viuda

La beata se casó muy joven y perdió a su esposo a los pocos años. Deseando consagrarse enteramente a Dios, opuso resistencia decidida a los intentos de sus parientes de casarla de nuevo. En 1429, la Beata Angelina de Marsciano envió a dos de sus religiosas a fundar en Florencia el quinto convento de Terciarias Regulares de San Francisco y la beata fue una de las primeras en entrar en él. Un año más tarde, su superiora la nombró superiora del convento de Santa Ana de Foligno, y tras tres años, fue enviada a gobernar la nueva comunidad de Aquila.

Cuando San Juan Capistrano pasó por la ciudad, la beata Antonia le manifestó que deseaba una regla más estricta. El santo comprendió su anhelo y consiguió que se le cediese el monasterio de Corpus Christi, que otra orden acababa de construir. Ahí se retiró Antonia con once de sus religiosas, en 1447, para practicar la regla original de Santa Clara en todo su rigor.

La humildad y la paciencia eran la virtudes características de la Beata Antonia, quien durante 15 años tuvo que soportar una dolorosa enfermedad, además de una multitud de severas pruebas espirituales. Antonia era digna hija de San Francisco por su amor a la pobreza. Algunos testigos narraron que habían visto varias veces a la beata arrebatada en éxtasis a cierta altura del suelo, y que una vez un globo de fuego apareció sobre su cabeza e iluminó el sitio en que se hallaba orando.

La beata falleció en 1472. Su culto fue confirmado en 1847.

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

Beata Antonia de Florencia, Viuda

Sí, los santos pueden haberse casado y perdido su virginidad, pueden haber tenido hijos o no de su matrimonio, y pueden ser consagrados en su celibato o en su matrimonio o vida religiosa; los santos, como la beata Antonia de Florencia, viuda, tienen algo en común: su amor exclusivo a Dios Uno y Trino, a Santa María, San José, a los Santos y Ángeles.

P. Jesús

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5 de Marzo / Santos Adrián y Eubulo, Mártires

En el sexto año de la persecución de Diocleciano, siendo Firmiliano gobernador de Palestina, Adrián y Eubulo fueron de Batenea a Cesarea para visitar a los confesores de la fe. Cuando los guardias de la ciudad les interrogaron sobre el motivo de su viaje, los mártires respondieron sin rodeos que habían ido a visitar a los cristianos. Inmediatamente fueron conducidos ante el gobernador, quien los mandó azotar y desgarrar las carnes con los garfios de hierro, para ser arrojados después a las fieras.

Dos días más tarde, durante las fiestas de la diosa Fortuna, Adrián fue decapitado, después de haber sido atacado por un león. Eubolo corrió la misma suerte, uno o dos días después. El juez le había prometido la libertad a este último, con tal de que sacrificara a los ídolos, pero el santo prefirió la muerte.

Fuente: ACI Prensa

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

Santos Adrián y Eubulo, Mártires

Otra propuesta para hoy, a ver qué te parece ésta; ¿podríamos renunciar a las cosas mundanas, a querer quedar bien con la sociedad actual y hacer como hicieron los santos Adrián y Eubulo, mártires, que fueron claros en las intenciones de su fe? Hoy en día no hay leones, aunque de diferente manera quieren cortar la cabeza, antes literalmente, hoy con las malsanas y malvadas ideas.

¿Te atreves a decir que amas a Dios sobre todas las cosas? ¿Te atreves a decir que eres católico, católica y que vas a Misa?

¿Lo hacemos? ¡Va! Te animo a ello. No temas, que no van a cortarte la cabeza literalmente y, en cuanto a las ideas, ¿puedes luchar con ellas? ¿Cómo eres? ¿Eres capaz de luchar por saber y vivir la verdad? Aprende la Biblia, aprende del Catecismo de la Iglesia Católica y sé “mártir” voluntariamente por vivir tu fe en estos tiempos de tantas infidelidades, donde la palabra dada se devuelve y “aquí no ha pasado nada”.

P. Jesús

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15 de Marzo / Beato Artémide Zatti

Nació en Boretto, Italia, el 12 de octubre de 1880. Desde los nueve años tuvo que empezar a trabajar para llevar un poco de dinero a su casa, pues su familia era muy humilde. En 1897, a causa de la lamentable situación económica, tuvieron que emigrar a Bahía Blanca, Argentina.

Allí, él frecuentó una asociación escolar que estaba dirigida por los salesianos. Poco a poco fue percibiendo en su interior una especial sintonía con la vocación religiosa salesiana, hasta que en un momento decidió optar por consagrar su vida al Señor como hermano coadjutor, siendo admitido en 1900 en la Casa de Bernal como aspirante por Monseñor Cagliero.

Después de un tiempo, se le confió a los cuidados de un joven sacerdote tuberculoso; experiencia que hizo que contrajera la enfermedad. Así, ingresó al Hospital de San José, dirigido por un sacerdote y médico llamado Evaristo Garrone; asistiéndolo en sus necesidades.

Artémide le hizo una promesa a María Auxiliadora, que fue consagrar su vida a los enfermos, en caso de curarse. Luego, contra todo pronóstico médico, sanó y pudo cumplir su promesa, ocupándose primero de la farmacia del hospital, y más adelante, a raíz de la muerte del Padre Garrone, asumiendo la completa responsabilidad del hospital.

Siempre vivía dedicándose plenamente a sus enfermos, a quienes siempre visitaba diariamente. Se le llamaba “el infatigable enfermo” o “el amigo de los pobres”; pasó 50 años de su vida trabajando en el hospital.

En 1913, Artémide fue el alma de la construcción del nuevo hospital, que permitió poder acoger y cuidar a más enfermos. En el año 1950, luego de caer por una escalera, tuvo que guardar reposo, parando así su labor por un tiempo. Poco después se le declaró un cáncer del que murió el 15 de marzo de 1951 en Viedma a los 70 años.

Él se entregaba a los demás sin cálculo ni medida, pues veía en cada enfermo al Señor mismo. Sus “ordenes” a la enfermera han quedado en las memorias de todos: “Prepare un lecho para el Señor”, “¿Tienes sopa caliente y vestidos para un Jesús de 10 años?”.

Una vida desbordante de bondad y de dulzura, a tal punto que todos llamaban a esta bella figura de salesiano coadjutor “un ángel que se hizo enfermero”. Habiéndose obtenido un milagro por su intercesión, fue declarado venerable por Su Santidad Juan Pablo II en 1997 y beatificado el 14 de abril del 2002.

Fuente: ACI Prensa

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

Beato Artémide Zatti

Las vidas de santos, nos muestran como su voluntad férrea en sí mismos es dulzura y caridad de trato para todos los demás.

No hay nada mejor que ser amigo de un santo.

Busca personas buenas que imiten a Jesús de Nazaret, a María Santísima, y hazte amigo-a de ellos, y verás cómo tu vida cambia por momentos, porque los santos cambian los destinos de los que viven cerca de ellos.

Busca gente santa. Elige tus amistades y verás como tu vida cambia para bien; porque “dime con quién andas y te diré quién eres”, ¡santo!

P. Jesús

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25 de Marzo / Solemnidad de la Anunciación

Esta gran fiesta tomó su nombre de la buena nueva anunciada por el Arcángel Gabriel a la Santísima Virgen María, referente a la Encarnación del Hijo de Dios. Era el propósito divino dar al mundo un Salvador, al pecador una víctima de propiciación, al virtuoso un modelo, a esta doncella –que debía permanecer virgen- un Hijo y al Hijo de Dios una nueva naturaleza humana capaz de sufrir el dolor y la muerte, afín de que El pudiera satisfacer la justicia de Dios por nuestras transgresiones. El mundo no iba a tener un Salvador hasta que Ella hubiese dado su consentimiento a la propuesta del ángel. Lo dio y he aquí el poder y la eficacia de su Fíat. En ese momento, el misterio de amor y misericordia prometido al género humano miles de años atrás, predicho por tantos profetas, deseado por tantos santos, se realizó sobre la tierra. En ese instante el alma de Jesucristo producida de la nada empezó a gozar de Dios y a conocer todas las cosas, pasadas, presentes y futuras; en ese momento Dios comenzó a tener un adorador infinito y el mundo un mediador omnipotente y, para la realización de este gran misterio, solamente María es acogida para cooperar con su libre consentimiento.

Fuente: ACI Prensa

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

Solemnidad de la Anunciación

Amada Virgen María, tú eres la Historia misma; tú eres la portadora de la feliz profecía: el Mesías; tú eres Virgen María, la Madre de Dios y madre mía.

El día que se conmemora la Solemnidad de la Anunciación, es día de fiesta para el corazón cautivo y lleno de penas, fracasos, pecados y sufrimientos, porque Ella, dijo “Sí”, y la Historia se efectuó, y Dios, Amando a la Mujer, le engendró un Hijo, su Hijo; Dios mismo. Y hoy, ahora, tú eres salvado, no tienes nada que temer, pues el Cielo te es asegurado como herencia, obtenida por ser hermano de Cristo, el Hijo de María.

P. Jesús

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